Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.Desde el verano de 2017 se encuentra liberado del trabajo automatizado y evaluado, viviendo la vida pausadamente. Es observador permanente de los efectos del nuevo poder sobre las vidas de las personas. También es evaluador acreditado del poder en sus distintas facetas. Para facilitar estas actividades junta letras en este blog.

domingo, 30 de diciembre de 2018

LA IZQUIERDA EN LA CONSTITUCIÓN DEL PARLAMENTO ANDALUZ: ENTRE EL PSICOANÁLISIS Y EL CIRCO


La sesión de constitución del nuevo parlamento andaluz fue un elocuente acontecimiento mediático que expresa la gran crisis política y psicológica de la izquierda, con la que concluyen dos ciclos históricos que se ensamblan mutuamente: el largo período de gobierno del pesoe y el ciclo 15 M, simbolizado por la emergencia de Podemos como nuevo sujeto político portador de la esperanza de que los intereses de los perdedores de la gran reestructuración neoliberal se encuentren representados en las instituciones. Las imágenes de dicha reunión muestran un catálogo rico y variado de gestos crispados que remiten a un trauma de gran dimensión, no expresado verbalmente por los actores.

Los resultados de las elecciones evidencian la reducción de los apoyos en ambos contendientes en una coyuntura política tan importante. Sin embargo, la ausencia de autocrítica se constituye en una divisa común. En los dos casos representan un descalabro en las relaciones con sus respectivas bases sociales. Pero este evento produce una involución en las cúpulas dirigentes que se cierran sobre sí mismas, eximiéndose de cualquier responsabilidad y movilizando los fantasmas del pasado, simbolizados en el retorno del espectro del fascismo, que en su deteriorado imaginario se produce en una versión única que se emancipa de los distintos contextos históricos. Una vez identificado el chivo expiatorio, comparecen las escenificaciones de las liturgias que se corresponden con tan amenazador espectro maligno, liberándose así del escrutinio de su acción política y electoral.

El caso del pesoe remite a un manual de psicología política. Susana se reafirma como ganadora de las elecciones y se comunica con sus allegados mediante risitas compartidas y un rico repertorio de gestos de burla, que denotan una regresión infantil manifiesta, así como la ausencia de una respuesta a su delicada situación. Esta puesta en escena evidencia que todavía no han aceptado la pérdida del gobierno, manifestando la vivencia de un estrés postraumático político químicamente puro. Entre la constelación de sus colaboradores destaca la figura egregia de Verónica Pérez, una persona que acredita su capacidad de convertirse en un cliché de la última generación del pesoe andaluz en su fase de decrepitud. Privada de ser, en sus propias palabras, la autoridad, el devenir de Verónica anuncia una depresión política que la incapacita en cualquier tarea de oposición efectiva. El óbito gradual del sistema de relaciones clientelares que han cultivado durante tantos años, supone un drama que todavía no están en condiciones de metabolizar.

El caso de Adelante Andalucía representa una escalada en su propia clausura organizacional. Los diputados renuncian a cualquier reflexión y construyen una ensoñación que los ubica en la primera línea de defensa frente al espectro del fascismo que aterriza en tan democrática institución como un accidente aciago. En este caso, el trauma adquiere la forma de fatalismo, de modo que se escenifica un guion de comportamiento heroico frente a un pelotón de fusilamiento. Así se expulsan los fantasmas de la propia responsabilidad en su incapacidad de conseguir apoyos en los últimos años. El desplome del pesoe pone de manifiesto la ineptitud incremental de esta coalición electoral de concitar adhesiones entre los contingentes de votantes fugados del mismo. 

La trayectoria de Podemos en Andalucía representa un modelo de retroceso inquietante. Aparecida en la situación de esplendor del post-15M suscitó la convergencia de distintos grupos de la izquierda desgajados del fracaso histórico de IU. Pero la efervescencia inicial resultó insuficiente en las sucesivas elecciones. La única posibilidad era crecer en sus apoyos. Pero el proceso ha tenido un signo inverso. La dirección nucleada en torno a Teresa Rodríguez ha actuado en el sentido contrario, fomentando un proceso de homogeneización que ha penalizado el pluralismo inicial. Los perdedores de las sucesivas batallas internas han sido desplazados al estilo de esta formación gobernada por un sistema mayoritario-exterminador. El pacto con IU ha catalizado este proceso de multiplicación de pequeñas fugas en toda la red partidaria y sus extensiones sociales.

Porque IU representa justamente a los sobrevivientes de su gran fracaso político, evidenciado en la reducción de sus apoyos y su incapacidad de generar un proceso de revisión de sus propios conceptos y métodos. Su regresión acumulativa tras los primeros años de esperanza, ha determinado su configuración como sede de un colectivo de supervivientes dotados de la capacidad de adaptarse a cualquier contexto adverso, en tanto que su proyecto político fundacional se ha disipado. De este modo, se ha producido un caso de desviación de fines manifiesto. Desesperanzados en la tarea de constituir un proyecto factible han apostado por acceder al gobierno mediante la oportunidad fundada en la debilidad del pesoe en distintas coyunturas, que los hacía necesarios como muleta. Las experiencias de gobierno han sido manifiestamente siniestras, configurándose como un factor determinante en su propia minimización política y electoral.

La incapacidad mostrada por Podemos de Andalucía en los últimos años por configurar una organización abierta a su entorno e inteligente, así como la invención de metodologías políticas que incrementasen la eficacia de sus actuaciones, ha determinado que su acción se concentrase en las instituciones parlamentarias y municipales. De ahí resulta un estancamiento manifiesto, que se deriva del conflicto cronificado y sórdido con el pesoe. En esta situación, su pacto con IU ha tenido consecuencias fatales. La aspiración inicial de construir una mayoría política y la frescura de sus primeros contingentes, han sido neutralizados por el espíritu de la derrota que aportan los aparachics de IU, insertados en todas las provincias y dotados de la capacidad de sobrevivir en contextos convulsos a la selección de candidatos. También de sus métodos de acción política esclerotizados y verticalistas.

La puesta en escena dramática en la constitución del nuevo parlamento ilustra esta crisis de racionalidad. Parece inviable analizar sus actuaciones desde paradigmas racionalizados. Por eso el recurso al psicoanálisis como medio pertinente para interpretar sus discursos y sus prácticas. Desde esta perspectiva se puede considerar que el proyecto político que los sustenta es el resultado de la combinación de elementos procedentes del derrumbe del proyecto inicial. Su debilidad los aleja de lo empírico y privilegia la consolidación de un corpus dogmático de baja definición. Así, su cosmovisión se asemeja a un sueño, en el que sus componentes adquieren perfiles difusos. Todos los conceptos remiten a realidades fantasmales que no se encuentran bien definidas. 

En este sistema espectral el capitalismo es ubicado en un infierno que permite la ocultación de los rasgos constitutivos específicos del capitalismo postfordista, global y neoliberal. Esta imprecisión determina que todos los conceptos se referencian en el pasado, en detrimento del presente. Así la clase trabajadora, las mujeres y todos los conceptos que articulan este imaginario. De este modo se deteriora la capacidad de distinguir los procesos sociales en curso, cuyos efectos son reintegrados en el esquema fantasmal inamovible. Este modo de pensar los ubica en una posición de defensa cerrada del pasado inmediato, que es justamente el tiempo en el que la gran reestructuración neoliberal ha avanzado inquietantemente. Los alegóricos fascistas, a los que se supone recién llegados, son ubicados en el exterior de los procesos políticos que han reconfigurado el estado y la sociedad, debilitando manifiestamente a las clases trabajadoras.

Este esquema referencial caducado tiene consecuencias determinantes sobre la eficacia de la acción política. La construcción de las categorías homogéneas y universales constriñe las prácticas políticas a la actuación desde arriba de las cúpulas que emiten comunicaciones, hacen llamamientos a la acción y comparecen en la alegre escenificación de las tgelevisiones, que relatan el acontecer en términos adecuados al pueblo convertido en espectador, en espera de que algún libertador comparezca en la función. Así se configura lo que me gusta llamar como “el arte de esperar”, que caracteriza a la izquierda desde mediados del pasado siglo. La paciencia es el principal activo en la espera de la adhesión de los cuantiosos contingentes de la clase trabajadora.

El problema radica en que, cuando un proyecto político no es factible en un horizonte temporal razonable, el deterioro es inevitable. Aquí radica la crisis de los partidos comunistas, de IU y ahora de Podemos. Porque ¿cuántos ciclos electorales son necesarios para abrir una reflexión acerca de los fines, los métodos y los resultados? Teresa Rodríguez, que suscitó en 2014 esperanzas en distintos sectores acerca de la factibilidad de construir un proyecto político viable y anclado en la sociedad andaluza, ha mostrado impúdicamente ahora su reconversión al proyecto de los maestros de “la espera”. El resultado es su encierro creciente en el mundo de sus propios seguidores en el proceso de conversión en una organización tan autorreferencial que pierde su capacidad de intercambiar con su entorno. Su sustento es la espera a una situación en la que los fieles serán recompensados por la multiplicación de los cargos públicos.

Porque la conquista del gobierno de Andalucía por parte de la derecha se ha fundamentado en su capacidad de movilizar a sus bases y en la destreza de aprovechar la oportunidad del desamparo de una parte de las poblaciones resultantes de la desindustrialización, la precarización, la reestructuración del estado del bienestar y la expansión de las instituciones de la severa individuación. Estas, huérfanas de representación, afectadas por los temores colectivos crecientes y convertidas en esperanzadas audiencias, apuestan por cualquier opción que rebaje su miedo. Los mitologizados fascistas no son otra cosa que el sector más identitario del partido popular en sinergia con la descomposición de la sociedad del bienestar. Un factor fundamental de esta radica en la muerte de los sindicatos, reconvertidos en paradigma de desviación de fines, en tanto que su propia sobrevivencia se sobrepone al ejercicio de defensa de los trabajadores.

El advenimiento del gobierno de la derecha significa la llegada de un proyecto que complementa y finaliza las reformas iniciadas muchos años atrás por el pesoe, con la complicidad de IU cuando ha colaborado en el gobierno. Los cuadros políticos que van a ejecutar las políticas proceden de una constelación de sindicatos y asociaciones procedentes de la descomposición de los sindicatos de clase. Me imagino a un contingente de maestros, profesores de todos los niveles, profesionales sanitarios y otras especies similares que van a ocupar los cargos directivos en la implementación gradual de las políticas neoliberales cien por cien.

El cuadro en que se referencia esta izquierda desplomada, fundamentada en su imaginario convulso por la emocionalidad de la derrota, implica que la oposición se articulará en torno a lo simbólico. Se espera la aparición de los demonios que instauren la privatización de los servicios públicos y la involución con respecto al feminismo. Los gestos de Teresa y sus compañeros en la sesión de constitución así lo acreditan. Mi pronóstico personal es manifiestamente pesimista, en tanto que la derecha no va a encontrar una oposición solvente. Se puede esperar el incremento de las movilizaciones desesperanzadas, la sordidez en los conflictos en las instituciones y la movilización de las audiencias televisivas en el reality político.

La única esperanza radica en la generación de un proyecto político sólido, la constitución de una trama organizativa que reconozca y estimule el pluralismo, la movilización de la inteligencia y la renovación de los actores principales. Sin estas condiciones todo quedará reducido a la confirmación de los códigos de acción política de la izquierda en las últimas décadas, que consiste en esperar que la gente responda al penúltimo llamamiento de las cúpulas que protagonizan el milagro de encontrarse encerradas en sí mismas y comparecer en las series de la videopolítica. No, así no. Desde la perspectiva del psicoanálisis la confirmación de la última versión del porvenir de una ilusión.





2 comentarios:

libreoyente dijo...

Cuanta razón tiene usted!. Sin una autocrítica valiente que analice los fallos (claro que primero hay que admitirlos), y se proponga diseñar una estrategia de futuro acorde con la realidad de este nuevo mundo, y no orientado a viejos molinos del pasado, no vamos a ninguna parte.
Recientemente tuve la oportunidad de presenciar desde dentro las elecciones municipales y departamentales de El Salvador, en la que la izquierda que reperesenta el FMLN sufrió por primera vez un descalabro similar al que usted describe. Pues bien, ante la inmediatez. De unas presidenciales, han tenido el valor de asumir, en primer lugar, un análisis autocritico de las causas, y repensar una nueva estrategia y unas nuevas personas. Bien es verdad que allá las bases se lo exigieron clamorosamente, y aquí las bases, si existen están para obedecer.
Con todo nuestro orgullo eurocentrista, cuantas cosas nos quedan por aprender.
Gracias por su artículo.

Juan Irigoyen dijo...

Gracias Libreoyente. Sí, aquí las bases están para obedecer y formar el fondo sobre el que aparecen los líderes. Esta es una manifestación más de una izquierda autoritaria que forma parte de una democracia autoritaria.