Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.Desde el verano de 2017 se encuentra liberado del trabajo automatizado y evaluado, viviendo la vida pausadamente. Es observador permanente de los efectos del nuevo poder sobre las vidas de las personas. También es evaluador acreditado del poder en sus distintas facetas. Para facilitar estas actividades junta letras en este blog.

martes, 5 de febrero de 2019

TURBULENCIAS EN EL TRÁFICO DE MÉRITOS UNIVERSITARIOS


Reproduzco una comunicación de Comisiones Obreras de la Universidad de Granada. Se refiere a las dificultades con las que se encuentran los esforzados aspirantes a la carrera profesional universitaria. A primera vista, puede parecer un disparate burocrático, pero en mi opinión se trata de la aplicación de una tecnología de disciplinamiento de los candidatos a tan insigne profesión. 

Las reformas universitarias neoliberales se encuentran programadas según un catálogo sofisticado de normas, cuya función es llevar al extremo la competencia entre los pretendientes. Estos deben ser modelados en el esfuerzo permanente de hacer los méritos requeridos, para después clasificarlos y hacerlos compatibles con los formatos de presentación. En este proceso, los aspirantes son humillados por un repertorio de requerimientos y rituales que los modelan como sujetos subordinados a la red de autoridades.

En el ecosistema de autoridades generado para la modelación de los sujetos, el papel de las autoridades académicas es cada vez menor. Estas ceden el protagonismo a las agencias, que representan a una nueva tecnoburocracia global que detenta su poder en su naturaleza de apoderados de las fuerzas del mercado. Estas representan al espíritu dominante de la época, siendo las sucesoras de las viejas burocracias.

En los años que ejercí como profesor universitario no dejaron de escalar constantemente estas burocracias. Su código central para modelar a sujetos dependientes es la nueva versión universitaria de la servidumbre voluntaria. De servir a las autoridades académicas a servir a las autoridades tecnocráticas de las agencias. El resultado es que los afectados asumen que un valor seguro es adaptarse acríticamente a todas las conminaciones de los nuevos brujos.

Tras este disparate antológico se encuentra en arte de la inhabilitación. La finalidad fundamental es la de reconvertir a un investigador en un sujeto oportunista, que se desempeñe activamente en la eterna competición con los demás, para acreditar y renovar su victoria en un sofisticado sistemas en el que todo se resuelve por décimas, en el camino a que se salde mediante centésimas. Estos son los sentidos de la sagrada institución de la evaluación.

Esta comunicación de Comisiones Obreras es verdaderamente antológica. Conseguir resultados depende de la capacidad de los candidatos eternos de resolver las dificultades, muchas de ellas absurdas, procedentes de un campo programado, en el que lo estrictamente académico es desplazado de la centralidad.


CCOO INFORMA

¿QUÉ PASA CON LA FIRMA ELECTRÓNICA DE LOS COMPLEMENTOS AUTONÓMICOS?

El proceso de solicitud de complementos autonómicos sigue avanzando y se van poniendo de relieve nuevos problemas.

Cuando una persona ya ha conseguido completar su solicitud y se apresta a firmarla (con firma electrónica por supuesto) se enfrenta a nuevos sobresaltos: a pesar de tenerlo todo listo NO PUEDE FIRMAR.

¿Por qué?

Nos hemos puesto en contacto con el SICA y nos han contado cuáles son los problemas que pueden surgir y cuáles las soluciones.

Preparáos porque son muchos requisitos que debe cumplir nuestro ordenador:
  1. Hay que tener un sistema operativo Windows 10 o posterior. Si tienes un Mac lo tienes más difícil.
  2. En cuanto al navegador de internet, es mejor utilizar Chrome, en versión 68 o posterior, aunque también funciona con Mozila, en versión 60 o posterior. Lo que parece que no va es el Explorer.
  3. Suponemos que ya sabíais que previamente a todo esto necesitáis tener el certificado digital del Ministerio de Hacienda.
  4. Y haberlo instalado en vuestro ordenador.
  5. Para ello también habréis tenido que instalar el programa Java.
  6. Luego no olvidéis reiniciar el ordenador.

    Ahora, por fin nos disponemos a firmar.


    ¡¡NO, SIGUE SIN FUNCIONAR!!
  7. Quizás es que tenías instalado el programa de autofirma del Ministerio de Hacienda.
  8. ¡Qué iluso (o ilusa)!, pensabas que con eso podrías firmar un documento de la Junta de Andalucía. ¡NOOOOOOOO!
  9. Ahora tienes que desinstalar el programa de autofirma del Ministerio, luego reinicias el ordenador porque pueden haber quedado por ahí unos flecos.
  10. Y ya, finalmente, instalas el programa de autofirma de la Junta de Andalucía.

    Se supone que después de esto podrás firmar tu solicitud de complementos autonómicos.
    Hemos preguntado si no sería necesario también hacer el pino pero nos han asegurado que no será preciso.
En definitiva, si después de todo esto no puedes firmar sólo te quedan dos alternativas:
  • Acudir al Vicerrectorado de Investigación, donde tienen un ordenador preparado para que puedas firmar tu solicitud. Cuidado que tienes que ir con tu certificado de Hacienda.
  • Y si alguien se harta, se pone cabezota y se quiere arriesgar, puede presentar su solicitud en papel, en cualquier registro oficial (no los de la UGR). La Orden de 12 de noviembre de 2018 por la que se convocan los complementos autonómicos dice que la solicitud se presentará "preferentemente en el Registro Electrónico de la Administración de la Junta de Andalucía", y "preferentemente" no quiere decir "obligatoriamente".
Ya sabemos que sólo leer todo esto cansa, agobia y mucho más. Esperamos que no le cojáis tirria a quien os trae el mensaje.

Si pese a todo sigues teniendo alguna duda, puedes ponerte en contacto con CCOO a través de nuestro correo electrónico: ccoo@ugr.es

¡¡ATENCIÓN!! No es ésta noticia de ningún programa de humor, es la pura verdad, pero hemos creído que sólo con un poco de risa se puede tragar esta píldora.

¡¡ATENCIÓN DE NUEVO!! Para darle seguridad a la solicitud de complementos autonómicos, una vez terminada y firmada la solicitud y descargado el justificante de entrega, es conveniente descargarse de nuevo la solicitud y los anexos pues ya aparecen firmados electrónicamente.
Facebook CCOO Ugr
Sección Sindical CCOO. Universidad de Granada
Locales Sindicales 1ª planta, Complejo Administrativo Triunfo, frente Hospital Real
ccoo@ugr.es - web: https:/ccoo.ugr.es
CCOO® 2016. All rights reserved.

lunes, 28 de enero de 2019

UNA ANTROPÓLOGA TRASTORNADA, LÚCIDA Y ENTRAÑABLE


El pasado mes de octubre, un amigo me recomendó un blog, hasta entonces desconocido para mí ,“Diario de una autoetnógrafa. Experiencias y reflexiones sobre la locura, trastornos y medicalización de la sociedad”. https://autoetnografa.com/author/autoetnografa/ . La lectura de sus sucesivas entradas ha incrementado mi interés por estos textos, escritos por una antropóloga que se encontraba en la fase de culminación de la misteriosa institución del doctorado, y que sufrió una desestabilización intensa que ella define como trastornos inscritos en la nebulosa de la locura.  Su tratamiento la ha convertido en una persona psiquiatrizada. Desde esta perspectiva compone sus textos sobreponiéndose al estigma asociado a su etiqueta diagnóstica.

En las sucesivas páginas de este blog  discute su diagnóstico; define sus malestares y estados personales; replica la atención psiquiátrica de la que es objeto; describe las instituciones especializadas partiendo de sus experiencias de encierro; narra sus vivencias y turbulencias; recurre a varios de los discursos críticos con la psiquiatría; explora alternativas basadas en la autoayuda, la solidaridad y la acción política, y construye su vida y su historia personal desde una perspectiva autónoma, externa al sistema de significación del sistema experto que la trata. El resultado es  un cuestionamiento en primera persona de los procesos centrales en las sociedades del presente de la individuación, la psicologización y la medicalización.

El valor de las aportaciones de la antropóloga trastornada es inestimable. Desde siempre los pacientes, y aún más los psiquiatrizados, han carecido de voz alguna. Estos eran tratados como portadores de cuerpos averiados en trance de reparación. Los sucesivos movimientos sociales nacidos en el contexto de los años sesenta del pasado siglo han erosionado los supuestos de la asistencia médica taller. En los años ochenta convergen los efectos de estos movimientos sociales, que revalorizan a las personas, con la gran mutación del sistema productivo determinada por la tercera revolución  tecnológica. La explosión productiva, que multiplica y diversifica los productos y los servicios, termina por revalorizar al consumidor como comprador imprescindible del torrente de productos. El resultado es la multiplicación de saberes, métodos y disciplinas que aseguren su control y conducción. Todo termina en la gran mutación de lo que desde Foucault se entiende como gubernamentalidades.

Este movimiento profundo termina arribando a la asistencia sanitaria, adquiriendo la forma de la clientelización, que reconvierte a los pacientes en clientes. Esta condición apenas altera sustantivamente las asimetrías que definen a la asistencia médica. Pero, en el caso de que la pieza estropeada sea la mente, la institución refuerza el tratamiento unidireccional, situándose inequívocamente en el territorio del control, que se sobrepone a la curación. El campo de la psiquiatría es especialmente ambivalente, en tanto que la limitación de los tratamientos de las patologías mentales generan una tensión que se proyecta sobre el paciente, considerado incurable de facto. Este requiere primordialmente de la vigilancia efectiva y la subordinación a la autoridad profesional. El monopolio de lo biológico se hace patente en detrimento de las dimensiones psicológicas y sociales de los pacientes.

La clientelización del sistema sanitario ha importado distintos saberes y métodos procedentes del mercado, aplicándolos sobre los pacientes considerados como compradores de servicios. Pero esta ficción no altera la naturaleza autoritaria de la institución. Cuando se producían discusiones en mis clases de sociología de la salud, solía advertir que al final siempre aparece Parsons y su rol del paciente, aún a pesar de ser escondido por las imaginerías del mercado y los piadosos discursos de humanización de la asistencia. 

No obstante, las retóricas de rehabilitación de los pacientes son acompañadas con la creciente construcción de dispositivos en los que estos se encuentran presentes. Así se amparan los discursos que ubican al paciente en el centro del proceso. Pero las prácticas que instituyen estos discursos, manifiestan impúdicamente el dominio total de los profesionales que imponen su sistema de significación, construyendo los problemas como técnicos, en los que la colaboración del enfermo es imprescindible. Así se han multiplicado múltiples instancias que simulan la presencia de los pacientes, en los que domina la simulación, en tanto que los participantes profanos comparecen como un apéndice del sistema profesional, actuando como ventrílocuos de éstos. 

En mi vida profesional he experimentado vergüenza en múltiples ocasiones en las que he participado en congresos como paciente. Allí presentaban a gentes débiles y agradecidas que actuaban como guiñoles del sistema, representando fervorosamente el guion establecido. Siempre ha sido un orgullo ser calificado como provocador. El paternalismo adquiere en estos casos una naturaleza pavorosa que insulta a la inteligencia. Esta es la razón por la que en este blog escribo mis derivas diabéticas, enunciando mi perspectiva profana centrada en mi vida, que no puede ser objeto de colonización técnica por parte de un sistema de significación extraño a ella.

En el campo de la salud mental se acentúa la estigmatización de los pacientes. Así se constituye un territorio terapéutico en el que la limitación de la eficacia abre el camino a prácticas asistenciales cuyas finalidades son la neutralización como persona del sujeto tratado. En estas condiciones, la probabilidad de que la misma asistencia pueda causar daños a los pacientes es mucho mayor que en otros campos. Pero la misteriosa salud mental elude el problema del sufrimiento de los enfermos, de la vida de estos y de los contextos cotidianos en los que habitan. Uno de los problemas más delicados radica en la constitución de un estigma social que se suma al profesional. El avance impetuoso del capitalismo neoliberal está construyendo una sociedad de convivencialidad muy baja, en la que la fraternidad se aproxima a su grado cero.

Desde esta perspectiva se puede hacer inteligible la aportación del blog de la antropóloga trastornada. Se trata de un valioso testimonio elaborado desde una perspectiva radicalmente autónoma, en la que la vida personal asociada al sufrimiento es situada en el centro de la cuestión. No es un producto ventrílocuo de la visión profesional, sino un vigoroso relato en primera persona de la vida de una persona psiquiatrizada. En el contexto de ausencia de voz de los pacientes, determinado por la colonización profesional, basada en los métodos del mercado infinito, la producción de una voz autónoma tiene un poder colosal y convoca a la inteligencia para vislumbrar este ámbito oscuro de la atención psiquiátrica.

Pero, esta voz autónoma y auténtica que se produce en la población psiquiatrizada, tiene aún más valor, en tanto que este segmento de población representa la cima visible del iceberg de la población sometida a tratamiento psicológico, que conforma inquietantemente mayorías sociales crecientes. La emergencia psi, tan bien tratada por una persona que ha influido tanto en mí, el psiquiatra Guillermo Rendueles, se funda en el código común de la baja eficacia. Frente a un problema que no tiene solución integral, el tratamiento psi genera dependencia en el mismo tratamiento que deviene en cronificado. Así se conforman distintas psicologías autorreferenciales que construyen sus mercados y sirven eficazmente a los poderes establecidos, desempeñando su función de producir sujetos débiles, dependientes y en tratamiento perpetuo. El tratamiento de los múltiples malestares que se concitan en el presente con psicología, es uno de los disparates más paradójicos de este tiempo.

Termino invitando a leer el blog a las personas interesadas en visionar las zonas oscuras de las sociedades contemporáneas. Me ha impresionado mucho la descripción de su dolor; la amistad con sus congéneres en sus sucesivos encierros; su prístina comprensión de las limitaciones de su tratamiento; su determinación acerca de su responsabilidad ineludible en la construcción de su propia vida;  su lúcido entendimiento de lo que denomina como “el cuerdismo”, que es una versión posmoderna del sometimiento; su inteligencia en la comprensión política de su mal, que se encuadra en su propuesta acerca del “trastornariado”, entendido como una categoría política que concita a todos los que sufren trastornos asociados a la problemática integración en una sociedad neoliberal avanzada.

Aunque ella no comparte las etiquetas diagnósticas, me atrevo a hacer un diagnóstico profano de su persona. Se trata de una persona singular. De una antropóloga que experimenta un trastorno que se instala en su vida haciéndola grande, en tanto que tiene que vivir con una adversidad ineludible. De una mujer inequívocamente lúcida. De un ser inevitablemente entrañable. Eso es. Así es recomendable leerla y administrar bien los afectos que suscita. En mi caso los hago públicos. Es un orgullo compartir con ella la gran descalificación profesional a los que hablamos de nuestra salud deteriorada en público  y en primera persona, desafiando al cuerdismo profesional. También soy un trastornado metabólico. Lo dicho: Una antropóloga trastornada, lúcida y entrañable.




domingo, 20 de enero de 2019

SEIS AÑOS DE TRÁNSITOS INTRUSOS. VIVIR ENTRE TIEMPOS


Se han cumplido ya seis años desde que comenzaron estos tránsitos intrusos. En este tiempo se ha modificado sustancialmente mi entorno, las condiciones en las que se desarrolla mi vida y mi estado personal. En el final del 2012 se acumulaban los efectos del 15 M, suscitando esperanzas de un cambio político. En los años transcurridos se han desvanecido estos anhelos y el signo del tiempo ha mutado radicalmente. Ahora emergen los fantasmas del pasado autoritario que han marcado mi adolescencia y juventud. Las emergencias esperanzadoras de 2011 han devenido en proyectos bloqueados, aunque sus protagonistas simulen su continuidad en la vida de las pantallas. La inteligencia movilizada en el ciclo del 15 M ha resultado manifiestamente insuficiente en relación a la magnitud de los obstáculos con los que se encuentra el cambio político.

En el tiempo presente se consolida una situación inquietante, en tanto que, las instituciones asociadas al despliegue de la sociedad neoliberal, en trance de alcanzar la madurez, detentan un poder creciente, mostrando su competencia en la remodelación de las organizaciones, las personas y la vida cotidiana misma. El dominio de las corporaciones globales, los grupos mediáticos y las industrias culturales,  así como las élites tecnológicas, alcanza unas cotas inimaginables. Al mismo tiempo, se encuentran en curso varios procesos radicales de mutación de la estructura social que desempoderan intensamente a la clase trabajadora convencional, rompiendo los equilibrios sobre los que descansaba el pacto social que sustentaba el estado de bienestar.

Pero este avance impetuoso de la sociedad neoliberal, caracterizada por sus novísimas instituciones, sociabilidades, sentidos comunes y gubernamentalidades, no se encuentra inteligido y problematizado en la conciencia colectiva. Por el contrario, se encuentra ubicado en un espacio más allá de la deliberación, y de aquello que se entiende como política. Esta se refiere a los avatares de la configuración del estado, entendida como formación de gobiernos y oposiciones, así como a los procesos legislativos que regulan las distintas esferas. En este más allá no alfabetizado políticamente se emplazan todas las realidades afectadas por la gran emergencia neoliberal, que son aceptadas como naturales y liberadas de cualquier interpretación crítica.

Sin embargo, en los últimos años se confirma una paradoja de gran envergadura, se trata de la explosión mediática de la política. Las televisiones y las redes se ocupan permanentemente de los movimientos de los actores políticos y los eventos que componen este mundo, constituyendo audiencias que compiten con el deporte, el tiempo y el corazón. Pero esta emergencia mediática se realiza en un formato y unos contenidos que la configuran como un campo restringido, el territorio de aquello que es regentado por el estado. 

Pero, por el contrario, en el tiempo presente los grandes procesos de cambio social son gobernados por instituciones asociadas al mercado, así como otras instancias que se asientan en el exterior del campo político convencional. La política televisada se encuentra rigurosamente subordinada a las limitaciones que establecen los operadores externos del mercado, los grupos mediáticos, las instancias creadas por las nuevas gubernamentalidades emergentes, tales como la densa red de agencias y organizaciones liberadas de cualquier control efectivo.

La política, en estas condiciones, deviene en videopolítica, generando un espectáculo permanente que la conforma como pseudo política que oculta el entramado de factores determinantes de las decisiones de los actores que comparecen en las sucesivas escenificaciones. Así se conforma un espectáculo que se va reproduciendo a sí mismo, generando ilusiones en las incautas audiencias. El tema de las pensiones ilustra este juego. Los estados de expectación de los pensionistas dan lugar a flujos crecientes de euforias y esperanzas que se desvanecen frente a la acción semioculta, en esta función, de los verdaderos decisores, que no están presentes en este espectáculo. Así, la probabilidad de que todo termine en frustración, es segura. La videopolítica siempre concluye de este modo, en tanto que se trata de una fábrica de ilusiones para los espectadores desprovistos de poder efectivo.

La verdad es que estoy harto de la pseudopolítica televisada, de sus microrrelatos, sus actores, sus contenidos, sus escenificaciones y sus audiencias. Lo peor es contemplar la convicción de los ciudadanos-telespectadores en sus vicisitudes. De este modo me encuentro rodeado por esta ola de trivialidad que invade todos los espacios en los que me desenvuelvo. Tengo que dotarme de una disciplina cotidiana para distanciarme de esas fabulaciones compartidas, adoptando una estrategia metódica para no ser penetrado por ese tóxico medio en el que reinan los necios emisores y receptores. Es problemático vivir entre las cegueras colectivas y sus cocineros.

Pero el reemplazo de la política total por la video-pseudo-política no es el único tema que conforma este tiempo como confusional. Junto a éste, emerge una nueva corriente. Se trata de un poderoso neoliberalismo progresista, que propone transformaciones cualitativas en distintos campos, generando una imagen de progreso que elude y se desentiende de la gran reestructuración social que se asienta sobre una dualización creciente y unas desigualdades que se incrementan inquietantemente. Los nuevos condenados de la tierra adquieren la condición de ausentes de las propuestas en curso. El nuevo neoliberalismo progresista, asociado a varios movimientos sociales del presente, genera alternativas cuyos beneficiarios resultan de una selección social rigurosa. 

Las propuestas inscritas en una ciudadanía que solo puede cumplirse con el aval de una posición social fundada en la posesión de recursos cada vez más escasos, se instalan en la vida política mediante la conformación de un irrealismo manifiesto. Los movimientos sociales que conforman el sustrato del nuevo neoliberalismo progresista, proponen un conjunto de bienes postmateriales severamente incompatibles con la situación de amplísimas partes de la población. Así, el techo de cristal feminista, inaccesible para aquellas mujeres ubicadas en la etapa sin fin de adquisición de méritos transitando por los caminos de la precariedad y el becariado. Los afectados por la fiebre del oro del mercado de la vivienda, cuya fragilidad experimenta un ascenso vertiginoso que los aleja de las hermosas utopías residenciales. Los enfermos de las clases medias-bajas, debilitados por la impetuosa privatización del sistema sanitario, que avanza a saltos laminando las instituciones asistenciales. En este contexto de desposesión de los más frágiles proliferan los discursos de humanización de la asistencia. El resultado es la configuración de un extrañamiento intenso. 

Los proyectos que se confrontan en el presente se polarizan entre las quimeras neoliberales progresistas y las propuestas de reajuste duras que concluyen una revisión de la llamada sociedad del bienestar del fordismo maduro. De este modo, las instituciones políticas y sus extensiones mediáticas no registran las tensiones de los excluidos en las propuestas, conformando la gran sociedad de la inseguridad, que se corresponde con aquellos sectores sociales penalizados por la nueva reindustrialización. Esta gran sociedad muda se define por la inestabilidad, que genera distintas clases de temores colectivos. Este es el espacio sobre el que se cimentan las propuestas políticas de los nuevos populismos de la derecha. La izquierda política deviene en la apoteosis del “hillaryzación”, acentuando sus propuestas selectivas de transformación inscritas en el ciudadanismo asociado al neoliberalismo progresista. Su incapacidad de reconocer a la sociedad resultante de la gran reestructuración asociada a la reindustrialización es patente.

Esta explosiva colisión de tiempos que caracteriza lo político y social, de extiende a todos los órdenes de la vida. Sobre el cambio tecnológico acelerado se desencadena un flujo acelerado de novedades que se reemplazan en ciclos temporales cada vez más cortos. Lo nuevo incesante hace inexorablemente caducas a las prácticas de vivir que configuran una vida. La vertiginosa cadena de novedades devora a cada uno,  poniendo a prueba su capacidad de adaptación. Los contextos que amparaban la praxis de vivir  desaparecen súbitamente, generando un vacío patente. Frente a aquellos que comienzan a vivir conectados con las novedades incesantes, los más mayores se encuentran desvalidos, en tanto que lo nuevo es una máquina eficaz de demolición de lo establecido. Así, la praxis de vivir aparece como agotada e inscrita en el término “viejuno”. Hacerse mayor tiene un componente patético.

Así como en el plano político y social reclamo la actualización de las categorías y los conceptos, en el plano personal me reivindico como un anacrónico orgulloso. Quiero decir que, frente al torrente de novedades, mantengo una posición crítica de distanciamiento inequívoco. Vivo entre los entresijos de la nueva sociedad construyendo un espacio en los márgenes en el que asentarme sobre el mosaico móvil. Mi vida deviene en un anacronismo consciente y asumido, fundada en la no aceptación de los mandatos que se derivan de la catarata de novedades. Esta es una forma inequívoca de negación de la época. Ejerciendo de bilbaíno afirmo que mi marginación personal se fundamenta precisamente en la comprensión de este tiempo, que solo es posible desde una cierta distancia.

Ayer sábado pude disfrutar de una mañana nublada con algo de niebla. Di un largo paseo por el Retiro con mi perra disfrutando del paisaje invernal. La niebla convoca mis mejores recuerdos de paseos por zonas de montaña en Granada. Mi trayecto se cruzó con una convocatoria de seguidores activos de Pokémon go. Cientos de chicos jóvenes deambulaban entre los árboles abstraídos en sus pantallas y ajenos al paisaje que los rodeaba. La niebla resaltaba la ausencia de los jugadores del mundo físico. Pupulaban como fantasmas aislados sin levantar sus cabezas. Junto a ellos, los turistas cumplimentaban disciplinadamente el circuito de la mañana: Lago/monumento Alfonso XII/Palacio Cristal/Rosaleda/Ángel Caído. Nadie reparaba en el día singular teñido de neblina. Estos viven en el mundo artificial emancipado de la naturaleza que representa El Corte Inglés y los centros comerciales, en los que siempre es primavera. Puede parecer arrogante, pero pensé que mi perra y yo éramos dos seres anacrónicos maravillosos, con todos nuestros canales sensoriales abiertos al medio físico inmediato.