Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Foto Juan irigoyen

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.

miércoles, 25 de mayo de 2016

LA FIESTA DEL CORPUS Y LA SOCIEDAD SUMERGIDA DE LA LIMOSNA

Las fiestas del Corpus en Granada han comenzado. Una masa considerable de personas residentes en municipios de la provincia circulan por el ferial, el desfile de la Tarasca el miércoles, la procesión religiosa del jueves y las actividades derivadas de la fiesta. Los festejos instauran un estado de excepción provisional, en el que la energía festiva se disemina desigualmente por la ciudad, en espera de que los visitantes participen de la moderada euforia colectiva mediante la ampliación de los consumos asociados las actividades festivas. Tras su conclusión, se harán públicos los gastos realizados, siendo comparados con los del pasado año a efectos de certificar el principio sagrado del crecimiento. Tamaño acontecimiento supone la preparación de las calles para acoger a los ilustres visitantes-compradores.

La preparación del acontecimiento pone en marcha varios procesos de limpieza para preparar los escenarios de la fiesta. Uno de ellos es la activación de la policía municipal, con el fin de expulsar de los espacios públicos a los distintos contingentes de pedigüeños que pueblan las calles en los tiempos habituales. En un post anterior, “elogio de la posmendicidad”, aludí a la nueva generación de personas que piden en las vías públicas, procedentes del terremoto laboral que desencadena la gran desposesión en curso. De ahí resulta la aparición de una nueva generación de posmendigos, que se desplazan a los distintos barrios renunciando a competir en los puestos de la ciudad histórica, comercial y turística. Estos se presentan bien vestidos y aseados y terminan convirtiendo su puesto en un foco de relación de ayuda a los viandantes y residentes, afectados por el tsunami que debilita las estructuras convivenciales y convierte la calle en un lugar de paso asocial. Así invierten la relación, que adquiere la naturaleza de un intercambio.

En la semana anterior a las fiestas, la policía municipal ha desterrado de las calles implacablemente a los mendigos. No queda ni uno de los habituales. En los días de fiesta, la calle es monopolio de las personas normalizadas con biografías planas y exteriores blanqueados. La expulsión de los mendigos se lleva a cabo con una eficacia absoluta. Soy un ser urbano errante, y en mis tránsitos incesantes, he presenciado numerosos ciclos de expulsiones y reapariciones en la ciudad semisumergida de la limosna. Tras un tiempo en el que los puestos de mendicar están reservados a personas habituales, siendo en algunos casos regulados por micromafias, algún acontecimiento desencadena la actuación de la policía para desplazar a esta población hacia el subsuelo.

Las fiestas del Corpus son uno de esos acontecimientos. Las autoridades municipales ejecutan la gestión simbólica de la fiesta y el reciclaje de los espacios públicos, aseados para el uso de los visitantes-inversores. Así, la policía es requerida para desalojar a los que solicitan limosna. Esta ejecuta las órdenes en coherencia con la lógica de esta institución. Su funcionamiento se basa en responder a las conminaciones de las autoridades, las cuales fijan los objetivos inducidas por los medios de comunicación. Cuando un acontecimiento genera alarma social, se moviliza a la policía, que interviene, ejecutando un conjunto de acciones cuyos resultados son presentados a sus mandos. Una vez calmada la situación, mediante la cuota de actuaciones correspondientes, todo regresa a la normalidad, en espera de nuevas alarmas que requieran nueva intervenciones, en tanto que el problema de fondo sigue incólume.

Así, la policía tiene un funcionamiento cíclico. La formidable serie de televisión The Wire ilustra este modo de operar sometido a un verdadero estado de percepción. Cualquier evento es leído por las élites y las instituciones en términos de exigencia de respuestas. La policía realiza un conjunto de acciones que presenta para normalizar la situación. Así se genera una cuota de actuaciones que se intensifican en el tiempo inmediato en el que son requeridos. Una vez acreditada la respuesta por la cuota de intervenciones, los controles se relajan y el problema se restaura en espera de la alerta siguiente.

Pero, además,  las actuaciones policiales están dotadas de una lógica autónoma. Los policías comparten un conjunto de valoraciones, ideas preconcebidas y esquemas de interpretación acerca tanto de las transgresiones de las ordenanzas o los delitos, como de las personas que los ejecutan.  Así, su actuación es coherente con estos supuestos. En el caso de los pedigüeños, se privilegian a aquellos que están en una situación física deplorable y muestran sus miserias. Los degradados o portadores de heridas físicas son privilegiados respecto a aquellos de aspecto normalizado. Así se conforma un gradiente de menesterosos en el que los posmendigos son penalizados.

Recuerdo que en el principio de los años noventa, tres personas pedían todos los días limosna en Puerta Real, muy cerca del teatro. Iban ataviados al estilo de lo que el imaginario colectivo identifica como hippies. Eran húngaros, muy educados y cordiales. Sabían establecer la distancia justa con los viandantes. Representaban una función de arte callejero cuando alguien les daba una moneda. Con el paso del tiempo algunos transeúntes los percibíamos de modo entrañable y conversábamos con ellos. Sabían defenderse muy bien de las violencias de las buenas gentes. Recuerdo haber presenciado como un tipo vestido de traje estimulaba a su perro agresivo contra el inofensivo perro de los húngaros. Su respuesta fue un compendio de inteligencia y capacidad de manejarse en situaciones de inferioridad.

El mundial de esquí del año 95 terminó con ellos. Las autoridades catetas granadinas, que entendían este evento en términos similares a un prodigioso milagro económico, dieron la orden de limpiar las calles de menesterosos. La policía municipal actuó con sus esquemas predefinidos y eliminó a los que, en su sistema de percepción, eran indeseables. Los hippies, los extranjeros y aquellos portadores de un físico estereotipado como infraciudadanos, que en alguna ocasión anterior les habían replicado generando algún conflicto. Un día desaparecieron súbitamente de la calle. Algunos nos preguntamos sobre su destino. Ellos vivían en una infravivienda cercana al Hospital Real. Su ausencia fue comentada. No había rastro de ellos. Todavía los recuerdo  cuando paso por esa extraña plaza sobre la que se han abatido el cemento y otros materiales, de modo que ha adquirido una estética deplorable. Lo peor fue confirmar que en esos días del Mundial, los mendigos de peor aspecto estaban en las puertas de las iglesias y los monumentos de la ciudad histórica.

Cuando deambulo por Puerta Real, miro los árboles cercados y amenazados y añoro a los detectives Jimmy McNulty y Lester Freamon,  de The Wire, que tan paciente y creativamente trataban de neutralizar las necias órdenes de las autoridades de Baltimore, presas en la intersección de los campos políticos, mediáticos e institucionales. Entonces me pregunto cuál será el siguiente acontecimiento que termine en expulsiones de distintos contingentes humanos que comparten biografías críticas.

La sociedad oficial de las instituciones, las élites y las poblaciones acomodadas, se contrapone con la ciudad de los desagües sociales, poblada por los que viven situaciones de exclusión. Este es el espacio de la sociedad sumergida de la limosna. Está conformada por flujos de poblaciones expulsadas del mercado de trabajo y ajenas a los imperativos de la productividad. Esta construye rutas, pasarelas, itinerarios, rincones, escondites, posadas, agujeros, túneles, viviendas de acogida, callejones y lugares protegidos de las miradas de la sociedad oficial. La relación entre ambas ciudades  se realiza mediante la policía y los servicios sociales. Ambas sociedades protagonizan una confrontación espacial que tan bien define el sociólogo francés Loïc Wacquant. Los castigados de la ciudad viven bajo el entramado de las poblaciones vinculadas al mercado de trabajo.

El mundo de los integrados define las fronteras frente al contramundo de los desechados de las economías ilegales, las mafias y los clanes. La subsociedad de la limosna congrega a distintos perdedores. Es el estrato más bajo de las distintas economías ilegales. Así la calle adquiere una naturaleza de frontera social. La comparecencia de los pedigüeños constituye un iceberg de esta subsociedad. Por eso se moviliza a la policía para hacer desaparecer la mendicidad los días grandes de fiesta de la sociedad oficial.

Tras la fiesta grande del jueves, los ciudadanos festivos abandonan la ciudad para concentrarse en la costa, para adorar a la divinidad emergente del sol que se hace presente todos los días en la playa. Este tránsito de religiosidades conforma una de las paradojas más insólitas del tiempo presente. La concentración playera para realizar los rituales de la adoración del sol desplaza los consumos a los municipios de la costa, en donde la sociedad sumergida de la limosna apenas existe. Espero que en esta ocasión el gasto medio diario de cada adorador del sol sea lo suficientemente importante para confirmar el crecimiento.




jueves, 19 de mayo de 2016

LA INVERSIÓN MEDIÁTICA DEL 15 M

La celebración del quinto aniversario del 15 M muestra prístinamente el tránsito entre un acontecimiento político y social de gran impacto y su reapropiación por el sistema político-mediático, que continúa ejecutando el proceso de desposesión a distintos sectores beneficiarios de la expansión económica, cerrando así el ciclo político iniciado el 78. El último acto tiene lugar en la misma Puerta del Sol, en la que se asienta un plató de la televisión que convierte a los congregados en espectadores de la prodigiosa reconversión del acontecimiento en un componente del espectáculo de renovación de las élites políticas y sus retóricas visuales y orales. El 15 M es insertado en el orden mediático, lo que implica su inversión, para ser convertido en un fragmento de la historia oficial.

El plató fue instalado en el centro de la plaza, en el que unos cientos de personas increpaban ritualmente a los actores del espectáculo. El cuadro era patético y remitía a la célebre frase de Marx acerca de que la historia se repite primero como tragedia y después como farsa. La energía prodigiosa del 15 M; su carácter generador y autoorganizativo; su significación inequívoca de acto de la toma de la palabra de los relegados; la aparición de los invisibilizados del subsuelo social y mediático del que fue testigo la plaza, deviene en su contrario. Ana Pastor representa el formato mediatizado de una conversación severamente construida según las reglas audiovisuales y restringida a los pocos actores de las cúpulas políticas. Una conversación de pocos, pero que es mirada-escuchada por muchos pasivos. El plató se erigía en símbolo de la regresión democrática que se expresa en las tensiones artificiales que produce el inexorable cumplimiento del guion de la desposesión, que son relatadas en los platós ante la mirada distante de las poblaciones penalizadas consumidoras ahora de ficciones político-mediáticas.

La realidad formidable de los cuerpos concentrados, de la creatividad, de la energía producida, de la heterogeneidad y multiplicidad, de la ausencia de jerarquías, de la prodigiosa espontaneidad, de la reversión de las instituciones y de la autoorganización, se disipa en esta reversión, en la que el acontecimiento es arrancado de su contexto y reconstituido como un discurso icónico que termina por remitirse a sí mismo, evacuando los sentidos sociales que fueron inventados en las plazas. El plató simbolizaba la recuperación de la palabra por parte de las élites promotoras de la desposesión, de sus acompañantes, así como los recién llegados al nuevo espectáculo, devenidos en comandantes icónicos, portadores de las alternativas en el espacio ficticio de las imágenes, los sondeos y otras simulaciones que conforman a las personas como parte de las audiencias en el espacio artificial de la televisión y las redes.

Cinco años después, en las plazas reina el orden, en el que adquieren especial preponderancia las máquinas mecánicas que albergan a los seres móviles que se deslizan por las infinitas rutas urbanas. Entre estas máquinas y los peatones se interfieren los semáforos. Los trayectos peatonales están presididos por finalidades. Todos se encuentran de paso, para, como dijo el presidente Rajoy sintetizando acertadamente la cuestión, lo importante es “hacer cosas”. En alguna de las plazas se asientan efímeramente algunos contingentes de poblaciones desechadas por los imperativos de la productividad y la consumatividad, que están allí sin una finalidad explicitada. Todos ellos desfilan bajo la mirada de las cámaras de seguridad que representan el valor creciente de la misma en tan misteriosas sociedades.

La versión mediática del 15 M constituye una gran metamorfosis que trastoca sus sentidos y devalúa a sus protagonistas. Estos se han diseminado en bifurcaciones múltiples. Algunos se encuentran esparcidos por el sistema-mundo, ejerciendo la autoría de un nuevo guion en el que se sintetiza la sobrevivencia, la espera, el trabajo  o la cualificación. Otros protagonizan múltiples microiniciativas locales, que construyen un fértil campo que abre un camino al futuro. También aquellos conectados con los universos políticos que se fundan en el 15 M y los que nutren distintos movimientos sociales y causas sociales. No pocos han regresado a la vida ordinaria, en la que incuban, en las audiencias o las redes, la esperanza de un cambio en la dirección del propuesto por el 15M.

Los participantes en los acontecimientos de las plazas y sus extensiones eran personas activas que desarrollan múltiples iniciativas en un horizonte de esperanza. En este tiempo generaron múltiples prácticas sociales, situaciones compartidas, relaciones y canales vivos de comunicación. En la versión mediática presente las personas son convertidas en aplaudidores de los actores restringidos que protagonizan la realidad mediática: los políticos, los expertos; los periodistas, los tertulianos y sus séquitos acompañantes. En el orden comunicacional que se encuentra tras las pantallas, reina un realizador que conduce el espectáculo. Así, los espectadores-aplaudidores obedecen a las conminaciones del realizador. Las estatuas que conforman la escenografía televisiva movilizan sus manos para aplaudir, cuando estas son requeridas para la regulación de las emociones.

El espectáculo de la política que ponen en escena las televisiones se funda en la falacia del ciudadano. Este es elogiado como portador inequívoco del bien y la verdad. Sin embargo, es relegado a la fantasmática condición de unidad muestral, que antecede al día grande en el que adquiere la condicción de votante, tras la que retorna al estado de espera para ingresar en otra muestra. La encuesta es lo contrario a una conversación. Las preguntas y las respuestas están programadas por los realizadores del estudio. La conversación para persuadir a las unidades muestrales que votan en el día grande la jornada electoral los excluye integralmente. Así adquieren su condición de sujetos estimulados, conducidos y seducidos.

La función del 15 M que se representó en la plaza fue dirigida por Ana Pastor. Esta periodista lleva al límite la ficción del ciudadano como ser racional decisor dotado de virtudes cívicas. Esto le permite arrogarse la función de representarlos frente a los políticos, erigiéndose así en una figura equivalente a un juez severo. La periodista-justiciera despliega distintos golpes de efecto audiovisuales, que representan la puesta al día de la versión clásica del “Zorro”, figura mitológica que se rebela frente al poder perverso para restaurar la situación del poder bueno. El argumento de los ciudadanos en estado de santidad, diseminados en las autopistas de las encuestas y votantes por un día, carentes de representación en el sistema político, es patético. Así puede arrogarse su representación en la función televisiva. Esta es una gran perversión del sistema audiovisual que produce una catarsis política fundada en la ficción.

El día del quinto aniversario del 15 M, se representó en la plaza una simulación mediática de este acontecimiento, en el que la princesa de los mudos, de la humanidad que solo puede decir mucho-bastante-poco-nada o sí-no-nosé, se reapropiaba del mismo, en el espacio físico y simbólico del evento y relegando a los nostálgicos presentes a la condición de gentes de grada, privados de voz pero con capacidad de manifestar sus sentimientos y emociones. Así se ofreció un espectáculo inédito, en el que el público-estatua no estaba subordinado a las órdenes imperativas del realizador. Por lo menos espero que alcanzase una audiencia considerable.

Mientras tanto, las autoridades europeas globales se disponen a imponer nuevas restricciones para continuar por la senda de la desposesión, al tiempo que se multiplican los casos de corrupción dando lugar a una explosión cleptocrática que adquiere la forma inequívoca de gran saqueo. Pero su relato televisivo implica su recepción en una situación de saturación de los esforzados ciudadanos-espectadores, cuyas mentes y sentidos castigados por el exceso de flujos mediáticos críticos, no discriminan en la valoración de la actual situación de convergencia de corrupciones, que significa inequívocamente un salto en la situación. Si no se produce una respuesta a esta situación de excepción, será una tragedia cuando los aplaudidores descubran que los milagros no se encuentran en el horizonte. Menos mal que dentro de unos años se pueda hacer una serie de televisión homóloga a “Cuéntame cómo pasó”.



domingo, 15 de mayo de 2016

VICENTE MANZANO: UNA PROPUESTA PARA OTRA UNIVERSIDAD

A veces me siento inquieto e incómodo en los movimientos de oposición a la actual universidad. Mi posición crítica va mucho más allá del mantenimiento de las becas, los profesores y su estatuto laboral, la conquista de cuotas en instancias académicas entre otras cuestiones. La reforma en curso es más que la precarización de los docentes y la conversión de la institución en una empresa que manufactura productos docentes y de producción de conocimiento, cuya eficiencia determina la selección de los estudiantes, acrecentando la expulsión gradual de los contingentes de alumnos con menor renta. Además, se implementa una institución que se subordina drásticamente a los intereses de las grandes corporaciones industriales, grupos financieros y mediáticos globales. Una de las consecuencias principales del proceso de reforma es la denegación  de aquello que se ha denominado como las humanidades, representando un factor de progreso en todas las épocas.

Pero este proceso de reformas conforma una nueva institución portadora de un proyecto de individuación radical, que debilita y pervierte las relaciones interindividuales e intergrupales en su interior. Una de las cuestiones más problemáticas de la universidad-empresa es la construcción selectiva de su propio entorno, que sanciona en exclusiva a los intereses empresariales. La sociedad total, que integra al conjunto de la población portadora de distintos problemas, déficits, necesidades y potencialidades, es rotundamente eliminada para privilegiar las esferas de la producción y el consumo de élite. Las transferencias tienen como objetivo a la trama empresarial en detrimento de lo social. Así se reforma también el ethos  y los sentidos universitarios convencionales.

La nueva universidad construye una fortificada frontera frente a lo social deteriorado, focalizando su interés en el mundo de la producción y sus beneficiarios. De esta operación resulta una brecha de gran dimensión, que afecta a la inteligencia colectiva concentrada en las tecnologías, los productos y en la sociedad de la calidad, que es sólo una de las sociedades existentes. Esta distorsión favorece la configuración de una inteligencia colectiva menguada y portadora de varias cegueras combinadas. El monopolio de la inteligencia orientada a lo tecnológico priva a lo social y convivencial de recursos. El imaginario resultante es portador de un marcado extravío humano que conforma un lado oscuro del progreso tecnológico en curso.

Vicente Manzano es un profesor de la universidad de Sevilla. Su voz crítica en favor de otra universidad tiene una especial relevancia en el contexto de los silencios institucionales vigentes frente a las sociedades penalizadas por el proceso de reestructuración social-global en curso. Su obra y su modo de estar en la universidad constituye una esperanza fundada en la posibilidad de otra universidad que reutilice la inteligencia colectiva y la producción de conocimiento para restaurar la relación con el entorno total de la institución, activando los vínculos con las poblaciones desplazadas al exterior de la mítica calidad de vida. Su voz y su presencia es un signo anunciador de un nuevo tiempo, en el que en el seno de la universidad-empresa se incuba otra institución radicalmente diferente. Esta emergencia implica la convergencia de discursos críticos, nuevas prácticas emancipadoras alejadas de la razón productivista individual, así como relaciones interpersonales inéditas hoy.

La aportación de Vicente Manzano se inscribe en un nuevo horizonte  en el que se pueda reconstituir sobre otros supuestos una institución tan deteriorada por la acción concertada de distintos poderes. Su proyecto implica la generación en el tiempo-ahora de una nueva realidad a partir de las prácticas de los profesores y los alumnos. No ese trata solo de imaginar el futuro, sino de iniciar el camino liberando espacios de las lógicas perversas que conforman la cotidianeidad académica. Su idea fuerte implica la articulación del pensar, decir y hacer, todo ello en el presente.

Este proyecto es distinto al modelo de la pasividad en la institución combinada con movilizaciones puntuales con el objetivo de cambiar algunas leyes. Esta estrategia es la que me incomoda, como decía al principio del post. Actuar solo en el campo político, constituyendo una fuerza que se proyecte sobre los operadores legislativos, es manifiestamente insuficiente. Si no se conquistan espacios internos en los que se pueda experimentar el cambio y generar una comunidad que lo impulse, esta transformación no es posible. Se trata de hacer también en los espacios cotidianos.

Tuve noticia de su disidencia en su universidad mediante un colega. Su carta abierta me pareció muy sólida en sus argumentos, pero tras ella, así como en todos sus escritos, subyace una fuerza intelectual y ética que solo es posible forjar en la discrepancia con grandes poderes. La lucidez, acompañada de la superioridad moral, derivada de la inferioridad frente al poder, conforma una fértil disidencia. Me parece un privilegio leer su carta, que reproduje en este blog. Así se produce un capital cívico en el seno de la megamáquina universitaria desbocada en la dirección de intensificar su propia producción.

Vicente viene invitado por el Instituto de la Paz y los Conflictos de la universidad de Granada. La primera sesión es el jueves 19 a las 19h en el salón de actos de la Escuela Técnica de Edificación, en los Paseos Universitarios del Campus de Fuente nueva. El tema es “la universidad comprometida con el bien común”.

El viernes 20 a las 12h., en el aula López Asúa del Centro de Documentación Científica, en la calle Rector López Argüeta, junto a la facultad de Políticas. El tema es la evaluación de la actividad académica. Muy pertinente para los productores de méritos ubicados en los doctorados, máster o en la selva de los becarios de investigación.

En los dos enlaces siguientes se puede acceder a su obra.
El primero es una página personal en donde están sus textos de acceso directo.
http://personal.us.es/vmanzano/publicaciones.htm

 El segundo es un vídeo muy elocuente en el que sintetiza su posición.



El futuro solo es factible partiendo del pensamiento y la acción de los discrepantes que problematizan y cuestionan las instituciones vigentes. Este es un factor invariante en todas las épocas. En la actual, aún más, en tanto que la opacidad es inducida por el mismo poder. Vicente es uno de los precursores de un futuro más esperanzador. Bienvenido a Granada.