Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.Desde el verano de 2017 se encuentra liberado del trabajo automatizado y evaluado, viviendo la vida pausadamente. Es observador permanente de los efectos del nuevo poder sobre las vidas de las personas. También es evaluador acreditado del poder en sus distintas facetas. Para facilitar estas actividades junta letras en este blog.

miércoles, 10 de agosto de 2016

LA HISTORIA DE LAS COSAS



El video de Annie Leonard, La historia de las cosas (The story of stuff), presenta una visión del mundo certera, lúcida y sin concesiones. Es un documento muy bien presentado y elaborado. Durante muchos años lo he pasado en las clases de sociología, de modo que es un clásico en las mismas. Me llama la atención la distancia con que es recibido por parte de los estudiantes. Apenas se hacían comentarios al mismo, lo cual despertaba mi curiosidad. Para estas generaciones la única forma legitimada de comunicación pública es la publicidad.

 Pero su valor es incuestionable. Lo recomiendo vivamente a quien no lo conozca. Más en un tiempo en el que las olimpiadas, producidas mediáticamente como acontecimiento total, invaden todos los espacios y se filtran en nuestras intimidades. Junto a las competiciones y sus torrentes de imágenes se hace presente la publicidad infinita, todo ello en unas dosis letales. 

En algunas ocasiones lo utilizo como esquema de referencia para analizar acontecimientos críticos, tratando de encajarlos en el puzzle que presenta Leonard. Por si alguien quiere seguir esta pista, me pregunto dónde encajan las poblaciones de desplazados sirios tras su óbito mediático audiovisual. El petróleo parece ineludible en cualquier explicación. Es estimulante ejercitarse en esta tarea, que tiene más interés que el devenir olímpico de Nadal, Gasol y otros ídolos deportivos de quita y pon, reiterados hasta la saciedad en las televisiones.



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