Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Foto Juan irigoyen

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.

domingo, 25 de mayo de 2014

LA DEMOCRACIA "SIN"

Jesús Ibáñez aportó esta idea, constatando la analogía entre los productos “sin” y la tendencia que se impone en el proceso político, en el que la democracia se reconfigura mediante la declinación del pluralismo y la deliberación, de modo que termina reproduciéndose mediante la reducción de su demo a mínimos. Las empresas, los grupos de interés y los media intervienen construyendo un campo de lo posible y lo decible, en el que imperan los grandes intereses y se recorta la reflexión, la discusión pública y la participación. Así se produce un sistema político en el que se elige a los representantes,  pero en el que el proceso de formación de la voluntad política se encuentra drásticamente acotado y blindado. Así se garantiza el “cero demos garantizado”.

Para algunas personas como yo mismo, el proceso de deterioro de la democracia es constante y parece no conocer límites. En el final de los años ochenta estaba contratado como sociólogo por el INSALUD en Cantabria, en un momento en el que comenzaban las reformas sanitarias. Muchas personas nos encontrábamos involucradas en un proceso de apertura a la recepción de ideas, la indagación y la reflexión acerca del futuro del sistema sanitario, aunque mi memoria me puede traicionar, en el sentido de que una invariante de España es el alineamiento disciplinado y celebrativo con respecto a las nuevas ideas. Aquí el juego radica en alinearse en la categoría de “adheridos tempranos”, que proporciona beneficios tangibles frente a los penalizados “adheridos tardíos”.

En la campaña electoral de 1986, todos los técnicos que trabajábamos en las instituciones de salud,  fuimos convocados por el PSOE, que en ese tiempo detentaba una mayoría aplastante. Era un acto sectorial sobre sanidad, en el que se iban a explicar las perspectivas y los dilemas de las nacientes políticas sanitarias, definidas por sus ambigüedades y sus posibles cursos de desarrollo, en los que cabían distintas opciones. Se afirmaba que este era un acto nuevo, que pretendía ser informativo y abierto a las preguntas y los interrogantes.

En el salón de actos estábamos presentes unas cincuenta personas. Todos médicos, enfermeras, técnicos, personal de direcciones y de programas específicos, así como algunos sindicalistas. El local tenía una capacidad mayor,  de modo que nos encontrábamos dispersos en varios grupos intercalados con espacios vacíos. Después de unos minutos de espera apareció el staff del candidato acompañado de un equipo de televisión. Cuando constató nuestra dispersión nos pidió que nos concentrásemos en el centro.  Después apareció el candidato con su escolta de expertos. Nos saludó amablemente y nos pidió disculpas por lo apretado de su agenda. Después habló durante diez minutos, en los que repitió los eslóganes y los “gritos de rigor” en tono enérgico. Entre tanto, los operadores de la tele se movían tomando  imágenes desde varias perspectivas para alimentar su producto. Por último nos animó desempolvando el mito de la senda, que activan todos los poderes. En este caso, aludió a que nos encontrábamos en el umbral del camino del cielo de la salud, garantizado por la naciente atención primaria y los hospitales reconstituidos por tan providencial reforma.

Terminó prodigando apretones de manos, algún abrazo y gestos amistosos, que eran grabados por sus técnicos mediáticos. Veinte minutos después todo había terminado y nos encontramos con nuestras dudas y reflexiones congeladas. Claro que en Santander es posible resarcirse inmediatamente tomando contacto con cualquiera de los puntos de la línea del mar. Por la noche descubrimos que fuimos transformados en material para el flujo mediático. En las informaciones de la campaña de las televisiones aparecíamos agrupados, al estilo de la película posterior de “los chicos del coro”. La información que transmitió la tele fue una prodigiosa reconversión de la realidad que se había producido ante nuestros sentidos.

Casi treinta años después las campañas electorales han confirmado e intensificado los rasgos de mi experiencia del 86. Se trata de un estado de excepción comunicativo en el que se intensifican las comunicaciones de los partidos con sus bases. Para ello se preparan unos programas generales, que hacen abstracción de las actuaciones pasadas y de las cuestiones que se consideran negativas. Pero el sentido de los programas es confrontarlos con los rivales en una puja infantil ante unas bases adheridas por encima de cualquier duda. La incondicionalidad es la divisa de los movilizados en la comunicación de los partidos. En estas condiciones, el programa es vaciado de contenido, en tanto que la adhesión se hace a la totalidad del mismo, sin discriminar entre los contenidos y en estado de vigilancia frente a las maniobras de los competidores.

Después, los expertos en comunicación política transforman el programa en un conjunto de gritos de rigor, eslóganes, imágenes, tics, gestos, evocaciones, escenificaciones, promesas y significaciones, que van a prodigarse por tierra, mar y aire en todos los tiempos del día y la noche. Sobre esta pasta imaginaria se funda la actividad de las maquinarias partidarias, dirigida a mantener la cohesión de los adheridos incondicionales mediante los actos y mítines, así como las terminales mediáticas, que repiten los eslóganes y capturan errores o imágenes de los rivales, para ser convertidos en comentario crítico que alimenta a las bases electorales.

La simbiosis entre los actos partidarios con incondicionales y el flujo mediático es absoluta. Los expertos en comunicación que pilotan la campaña capturan imágenes para el mismo, de modo que los mítines se escenifican de modo similar al 86. Siempre detrás de los líderes aparecen jóvenes que aplauden los eslóganes y las apelaciones críticas a los rivales. Los contactos entre los líderes y la gente son un encuentro ante las cámaras en el que no es posible la conversación. Asimismo, la concentración de actores entre los cabezas de lista hace que el resto de los candidatos quede neutralizado en tareas de apoyo pasivo. Así se amontona un material humano desechado en la batalla comunicativa entre cabezas de candidatura, que tiene lugar principalmente en la videoesfera.

Las campañas electorales se encuentran modeladas por los supuestos y la operatoria de las instituciones de la empresa como el marketing y la publicidad. De este modo la reflexión y la discusión quedan desplazadas irremediablemente. También el destinatario de la comunicación, considerado como un cliente, que es un sujeto cuya sociabilidad se reduce a compartir pautas de consumo con un segmento de personas. De este modo, la democracia es imposible, sólo puede producirse mediante la reducción o pérdida de algunos ingredientes esenciales. Esta es la democracia “sin” en todo su apogeo, que minimiza su demos para mantener su imagen exterior. Este proceso penaliza severamente a quienes quieran introducir cambios sustanciales o a los intereses sociales de múltiples sectores infrarrepresentados. Por cierto, estos juegos no los desarrollan sólo los dos partidos dominantes, sino todos los que aspiran a equiparase a los mismos. Todos, en este escenario no hay espacio para otro juego.

En estas condiciones una persona como yo experimenta su finitud. Desde hace muchos años digo públicamente en la clase que no es posible conversar con un candidato de cualquier partido. Los que no estamos adheridos incondicionalmente a cualquiera de ellos nos encontramos en un limbo político en el que es imposible influir. La mayoría adherida acentúa su desinteligencia en la campaña al movilizarse psicológica y emocionalmente. Así, hablar de corrupción es adquirir el estatuto de lo que llaman “submarino”, es decir, agente del enemigo que viene a erosionar. La homogeneidad es absoluta en este extraño medio en el que predominan los sentimientos y la inteligencia se encuentra desterrada. La consecuencia principal es la configuración de un nuevo fanatismo de formas amables, pero que convierte la reflexión en un imposible. En este estado cognitivo neutralizado reina la redundancia, el tópico y la mentira.

El proceso de formación de la voluntad política no es libre, ni plural, ni deliberativa y se encuentra constreñido por los intereses sociales mayoritarios, asociados a los partidos y las maquinarias mediáticas. Puedo votar, puedo aplaudir, puedo prestarme a participar en los flujos mediáticos de modo similar a como lo hice involuntaria e inocentemente en el 86. Pero no puedo hablar, proponer, conversar, acceder o discutir. Estoy en el limbo de los marginados sospechosos de inmersión. En una campaña electoral así sólo puedo ser espectador de la confrontación de fuerzas sobre las que no puedo ejercer ningún control.

En las elecciones europeas hoy, junto a los partidos del juego a dos y los aspirantes de que se amplíe a más gobernantes-comensales, se encuentran varias opciones nuevas que aspiran a introducir los intereses no representados en tan distantes y cerradas instituciones de gobierno. Estas mantienen el mismo discurso y formato que los grandes en lo fundamental, en tanto que emanan de la realidad mediática. La excepción es la red ciudadana partido X, cuya acción se orienta a reconstituir un tejido social en torno a la deliberación y las decisiones políticas. En este sentido se trata de un embrión del mejor futuro posible. Porque no existe una comunidad electoral libre, en tanto que ha sido intervenida por las instituciones de la empresa y de la sociedad mediática, reconfigurándola como una masa de personas aisladas que comparten el estatuto de espectadores que son movilizados mediante la gestión de sus emociones. Es la democracia “sin”.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Has votado a http://raimundoviejovinhas.blogspot.com.es/2014/05/es-por-que-este-domingo-votare-podemos.html#moreartido X?

Yo a Podemos, algunas de las razones, aquí:

http://raimundoviejovinhas.blogspot.com.es/2014/05/es-por-que-este-domingo-votare-podemos.html#more

Anónimo dijo...

3 enlaces al post:


Nuria Zurita Aragonés, de 29 años y residente en Hervás, no acudirá este domingo a la mesa electoral a la que ha sido convocada como primera vocal

http://www.hoy.es/extremadura/201405/22/asumire-castigo-juez-imponga-20140522213832.html


La verdad sobre el debate PP-PSOE


http://www.youtube.com/watch?v=OptzG2WX3hE#t=59

Y el partido X y las personas señaladas, elegidas,...

http://www.youtube.com/watch?v=uz3MqJq04hc

Saludos, Miguel

Anónimo dijo...

Ampliar las entendederas... ordenando el deorden,... el vacío de Europa,

por Mújica

http://www.youtube.com/watch?v=Q9pXY0RgqUg

Andrés