Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Foto Juan irigoyen

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.

viernes, 23 de agosto de 2013

LA GESTIÓN COMO PROCESO DE INTIMIDACIÓN

El presente es el resultado de una gran mutación que se desarrolla a partir de la materialización y acumulación de cambios en todas las esferas sociales, que se recombinan entre sí. La emergencia de la nueva sociedad global desborda todos los esquemas cognitivos preexistentes, de modo que, aunque se reconozcan las realidades nuevas, estas son integradas en los esquemas de percepción y valoración propios de la sociedad antecedente, ya desaparecida. Se produce así una alta dosis de desconcierto y perplejidad, en ausencia de un esquema general en el que encajar los nuevos hechos y acontecimientos.

Entre todas las dimensiones presentes en esta mutación global, quiero seleccionar dos. La primera se refiere a lo que se denomina la producción inmaterial. Los sistemas productivos se encuentran determinados por las nuevas condiciones tecnológicas resultantes de la gran ruptura tecnológica de los años ochenta, sobre las cuales se posibilita  la renovación permanente y acelerada de sus productos y servicios. También,  por la vigorosa sociedad de consumos de masa que le acompaña, con la que concurren para escudriñar  y crear las nuevas necesidades. De esta convergencia nace la producción inmaterial que implica la intensificación de la función de la concepción de los productos y los servicios, que se sobrepone a la de fabricación en el conjunto del ciclo de producción.

De la ampliación de las funciones cognitivas en la producción, convirtiendo los conceptos de producto en el centro de todo el proceso, resultan organizaciones industriales y de servicios radicalmente diferentes de sus predecesoras. La empresa postfordista privilegia los procesos de creación de los productos,  los análisis de los mercados y la multiplicación de la comunicación, incrementando así exponencialmente el trabajo cognitivo. Una legión de trabajadores del conocimiento accede a  las empresas y a la red de organizaciones tecnológicas y de análisis de mercados que constituyen su soporte. De esta nueva situación nace un nuevo tipo de dirección, coherente con los atributos de los procesos productivos y de los trabajadores del conocimiento que los desempeñan. Esta es la gestión, un nuevo tipo de dirección que representa un salto histórico, convirtiéndose en una institución social central.

La segunda dimensión esencial es la que se deriva del terremoto productivo que termina con el antiguo sistema industrial fordista  y abre el camino al  nuevo sistema postfordista. Este proceso desestabiliza secuencialmente las múltiples posiciones sociales estables, que se derivaban del antiguo orden productivo. Todo el sistema de profesiones se reconfigura drásticamente. Las antiguas profesiones dominantes, las tecnocracias nacidas en el final del fordismo y las burocracias profesionales de las grandes empresas y corporaciones, son desplazadas gradualmente del nuevo orden productivo. Esta desestabilización  tiene un impacto considerable en los imaginarios de riesgo de los últimos treinta años.

En esta nueva situación global, resultante de la mutación global en curso, se configura una nueva matriz individual.  Esta se encuentra definida por la emergencia de un sujeto móvil, inestable y en permanente tránsito entre posiciones productivas. En este texto me refiero principalmente a los trabajadores del conocimiento, en el nivel de  la creación del mismo.. Este nuevo sujeto, se desenvuelve en un orden social desestructurado y móvil. De esta situación resulta la emergencia de nuevas subjetividades, que Bauman, en algunos fragmentos de sus textos, describe con precisión.

En coherencia con la nueva realidad emergente de la mutación global, desde los dispositivos principales del sistema social, se produce la gran idea que articula todas las narrativas de la época. Esta es la invención del sujeto autónomo y autodeterminado, responsable de su autoconducción en su carrera profesional y en su buena vida privada, realizada esencialmente en el consumo inmaterial. Los autores anglofoucaultianos registran y conceptualizan estos procesos y sus impactos en todas las esferas sociales.

Desde la sociología, Beck abre el camino al nuevo paradigma biográfico. Cada sujeto afronta las contingencias del tránsito permanente que conforma su vida. Pero, el concepto subyacente esencial,  radica en aceptar que la vida es un desafío permanente, una sucesión de retos, Así,  la vida profesional y la personal, consiste en afrontar los desafíos sucesivos que se presentan. Aquí radica la esencia de la invención del individuo libre, que constituye un acontecimiento cuyos efectos se diseminan por todos los sistemas sociales.

La concurrencia de la producción inmaterial y la multiplicación de los trabajadores del conocimiento, con la invención del individuo libre que fundamenta los guiones de la vida, crea las condiciones para la emergencia de la gestión, una nueva institución cuyas funciones esenciales radican en la consecución de  la maximización de las aportaciones de los nuevos brainworkers  a los procesos productivos;  la conducción de los nuevos sujetos inestables en sus exigentes carreras laborales, y la producción de un imaginario managerial que ocupa un lugar central en el vacío de la sociedad postfordista. El advenimiento de la gestión-institución genera una situación inédita, que desborda los sistemas conceptuales de los analistas convencionales anclados en el pasado, así como las ciencias sociales, desplazadas por los nuevos analistas simbólicos al servicio del conglomerado de empresas productivas.

La gestión es una institución nueva, caracterizada principalmente por sus coherencias con el entorno global en el que se ubica. Sus modos de operar privilegian la función de conducción de los profesionales. Para ello funciona articulando varios planos, lo que permite la constitución de un dispositivo flexible. Por un lado programa rigurosamente el entorno, mediante la selección de los objetivos, los incentivos y  los procesos, de modo que siempre haya más de una alternativa; actúa en el plano simbólico mediante la manipulación de la cultura de la organización; confiere una relevante importancia al grupo pequeño, el equipo, y, por último, crea una relación personal con cada uno.  Cada profesional se encuentra inmerso en una tela de araña que simultanea varias dimensiones. Pero la esencia de la nueva institución gestión es individualizar rigurosamente a los trabajadores cognitivos.

La gestión es una institución coercitiva, pero su operatoria, confiere una importancia fundamental a la relación personal. Así, se configura como una instancia rigurosamente dialógica,  a diferencia de las direcciones antecesoras. Suelo advertir en las clases, que en el mundo que se van a insertar, la participación es obligatoria. Su esencia radica, precisamente, en construir una relación, en la que inevitablemente termina por configurarse un común compartido por ambas partes, que deviene inevitablemente en un compromiso. El nuevo gerente es un artista que construye y gestiona una red de relaciones personales.

La gestión se asienta precisamente sobre esa red de vínculos constituida por el gerente. Cada relación es un lento proceso, en el que se suceden distintas fases de distinto signo, y que es gestionada por el gerente. El contrato subyacente de esta relación es la sugerencia inicial del gestor acerca de la primera versión de la ecuación entre costes y beneficios, que adopta una forma que estimula al receptor. El sujeto gestionado es capturado, seducido y conformado en esa relación. En el curso de la misma el gerente pregunta, escucha, propone, estimula ante las dificultades, informa, comparte confidencias, conversa y decide.

La relación cristaliza en un compromiso creciente por parte del sujeto gestionado. El gestor moviliza sus activos en términos de compromisos informales, resultantes de la relación desde su posición de autoridad.  La presión comparece de múltiples formas implícitas, explícitas e incluso imperativas. De este modo, el sujeto gestionado va descubriendo que los términos de la ecuación costes-beneficios sobre los que se había iniciado la relación, resultan modificados a la baja. De este modo, es moldeado lentamente, como los buenos vinos, por parte del gerente.

Me gusta llamar escultores a los gerentes que moldean a las personas lentamente,  mediante un repertorio de formas. Trabajan asentando una relación que no tiene vuelta atrás. El sujeto gestionado es intimidado, descubriendo gradualmente su posición de inferioridad estructural y su ausencia de alternativas en el campo relacional gerenciado.  Se trata de una intimidación gradual y consentida, en la que se encuentra atrapado por los secretos que conforman las promesas, los requerimientos y otros elementos que  conforman tan íntima relación. De este modo el sujeto gestionado va aceptando secuencialmente la realidad, que en términos de costes-beneficios es mucho peor de lo que sus previsiones iniciales.

La aceptación gradual y resignada de la realidad. Aquí radica la gran verdad de la institución-gestión para muchos trabajadores cognitivos. Por eso, aún cuando esta institución se encuentra en su infancia, ya produce numerosos malestares y patologías de gran envergadura. Su naturaleza y su operatoria, la convierten en un espacio oscuro de la naciente sociedad postfordista, donde los nuevos brujos-gestores despliegan sus repertorios de acción y escenifican sus guiones. Así se configura  el nuevo misterio de la gestión.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias por tus sugerentes descripciones.

La esencia de la nueva institución gestión es individualizar rigurosamente a los trabajadores cognitivos por medio de la empleabilidad, excelencia, competitividad y a la par jugar al simulacro del diálogo, la participación y plataformas colaborativas, las relaciones, los vínculos, el "buen rollismo",... es muy bien aceptado en todo ello las innovaciones, lo último y lo más "chic" en tecnologías, redes digitales y eventos por medio de una cena de navidad o cualquier nuevo término en inglés que suponga nuevas sensaciones, diversión y experiencias extremas. Las películas de Costa-Gavras muestran muy bien en "El Capital" o "le Couperet" el terror del máximo beneficio y la competitividad.

Pero bajo cualquier realidad de éstas, existe el ser humano cansado, aburrido, hastiado, con ganas de pensar, sentir y hacer otras cosas. Soñar, imaginar y crear otras realidades, otras relaciones. Porque hay vidas que quieren ser vividas.

Gracias Juan, espero que tus días entre brumas cántabras den luz suficiente al deseo por luchar, soñar y cambiar el des-orden de las cosas. Y seguir disfrutando de esos desayunos cantados, de esa vida fresaca que aún existe entre tantas pinturas negras.

Un abrazo desde los pueblos reconvertidos por la PAC a lugares de exotismo,
el amante imaginario.