Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Foto Juan irigoyen

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.

jueves, 6 de junio de 2013

DERIVAS DIABÉTICAS. LA INCESANTE TIRANÍA DE LOS PRÓXIMOS

En estas derivas diabéticas he planteado la contraposición entre los rigores del tratamiento y los pequeños placeres de la vida cotidiana. He denominado contabilidad de la vida a los cálculos realizados por el enfermo para administrar las transgresiones de modo que se minimicen los impactos en su estado. Así, la gestión de la enfermedad se transforma en un arte menor que exige ser creativo y aprender de la experiencia, mejorando así la vida mediante la administración de pequeñas gratificaciones. Para ello, es preciso constatar que los profesionales se encuentran lejanos a estas cuestiones, siendo menester tomar una distancia prudencial con los mismos. Se hacen presentes en las consultas de revisión, que tienen lugar en intervalos temporales muy dilatados. Entre tanto, hay que vivir el dia a día manteniendo la esperanza en los pequeños momentos gobernados por los sentidos.

Pero, el mundo social que vive el enfermo, tan bien definido por la antropología médica, comparece en todos los tiempos cotidianos, a diferencia de la interacción con los profesionales. Este sistema de relaciones, que voy a sintetizar en el término de "los próximos cotidianos", desempeña un doble papel.En los encuentros cotidianos el enfermo puede ser recriminado para que mantenga el rigor del tratamiento, y, al mismo tiempo,  ser requerido a suavizarlo mediante transgresiones inducidas por los propios próximos. Así, se le ofrece un dulce, una tapa entre horas u otra cosa, acompañada de una conminación a tomarse distancia con su disciplina diaria. El enfermo se encuentra atrapado entre estos dos poderosos y nada inocentes sistemas: el profesional, que ignora sus necesidades no expresadas, y el de su red social de próximos cotidianos, que amenazan su autonomía y control sobre el proceso de vivencia de la enfermedad y gestión de su vida.

Pero ¿quiénes son los próximos? Son aquellas personas con las que se mantienen vínculos sociales en la cotidianeidad. Me irrita el modo reduccionista con que se trata esta cuestión en el mundo profesional de la salud, tan distanciado de las ciencias sociales. No se puede definir una geometría estable  del sistema de vínculos de una persona, de modo que se pueda articular un esquema uniforme e invariable. La red personal de cada enfermo es muy diferenciada, porque, lo que verdaderamente importa, es la naturaleza de los vínculos y sus propiedades. En el conjunto de vinculaciones, se seleccionan algunas relaciones intensas en cuanto a calidad de la interacción e influencia en el comportamiento. El enfermo puede tener un vínculo intenso afectivo con un familiar o amigo, peroser irrelevante en comununicación e incidencia. La singularidad y la complejidad son propiedades esenciales de la red personal. Los próximos cotidianos son heterogéneos para cada persona.

Los próximos, representan una amenaza considerable, en tanto que incitan a realizar pequeñas transgresiones, sin tener en cuenta el primer precepto de la "contabilidad de la vida" de un enfermo. Este es la ley de la suma. Las transgresiones se suman y acumulan, así como sus efectos negativos sobre el estado general. Los próximos adquieren la forma de familiares, amigos, compañeros, vecinos, así como una variada clase de lo que me gusta llamar "socios", denominando así a las relaciones episódicas entre personas unidas por algún interés común y desprovistas de afecto. Los próximos terminan por cercenar la autonomía personal y empujan al enfermo a la desestabilización.

Rememorando a un sociólogo tan perspicaz como Simmel, con el que tengo deudas cuantiosas,es preciso recordar que la mayoría de las violencias y los riesgos en la sociedad, se producen en el espacio privado. Esta proposición se confirma de modo creciente en el presente, donde las violencias derivadas de la expansión del mercado en el nuevo orden social, se extienden en el ámbito privado. Los familiares, los amigos y los vecinos, no siempre pueden ser considerados como vínculaciones positivas. En no pocas ocasiones pueden representar justamente lo contrario. En el caso de los enfermos diabéticos, son, con cierta frecuencia, una amenaza para los mismos. De ahí el título de tiranía.

Los próximos cotidianos se hacen presentes por irrupción. Aparecen súbitamente en cualquier situación. Es imposible evitarlos. Pero, el problema que representan, estriba en que en el imaginario colectivo en el que se inscriben, no cabe el concepto de cronicidad. Se sobreentiende que un enfermo está bien si se siente bien en ese momento. De modo que un diabético que responde "sí, estoy bien" puede ser requerido a realizar una transgresión, siempre definida en términos de "un poco de"; "Come un poco de"; "Si tan poco no puede hacerte daño"; "por una vez no pasa nada"; "no seas estricto"; "no hagas caso de los médicos".

La cronicidad no se encuentra representada en las mentes de los próximos, modeladas por la institución de la medicina, basada en terapias químicas y farmacéuticas, así como quirúrgicas, que extirpan el mal desde el exterior. Pero una regla de oro de la contabilidad de la vida de un enfermo diabético, es que, las transgresiones, tienen un precio aceptable si se realizan después de las tomas de insulina. Entre horas, los precios de cualquier transgresión se disparan exponencialmente. Es demasiado caro. Vivo en una tierra en la que el tapeo es la forma de relación social predominante. Se come y se cena mediante tapas, que son raciones pequeñas, que se consumen en intervalos de tiempo pausados. Una sesión de tapeo puede durar dos horas desde la primera tapa a la última. El precio para mí es prohibitivo. Tengo que comer después de la insulina, al menos veinte minutos después. Debo hacerlo de seguido. No puedo demorarme mucho entre platos. Mi cuerpo me ha enseñado que demorar la comida en intervalos muy espaciados, tiene efectos multiplicadores sobre las glucemias. Puedo comer lentamente, pero sin grandes pausas.

Las comidas convivenciales, los tapeos pausados y los aperitivos entre horas conforman el espacio en el que irrumpen los próximos cotidianos amenazando el control del enfermo. También las celebraciones de cualquier nivel, los días especiales, los acontecimientos colectivos celebrativos y cualquier situación ocasional en la que algún próximo cotidiano va a presionar para que el enfermo transgreda mis normas ¡un poquito¡ Pero la regla de la suma, la contabilidad de la vida, exige ser cuidadoso en las decisiones de transgresión, que deben situarse en el momento y tiempo adecuado. Las relaciones con los próximos, basadas en la lógica emocional que regula la vida cotidiana, muestran sus afectos con el enfermo de modo tiránico. Soy yo, porque te quiero, el que te demuestra el afecto mediante la proposición de la excepción. Tienes que responder que sí y estar agradecido por tal manifestación amistosa. Después, el próximo se esfuma y el enfermo debe lidiar con las consecuencias. Así, se quiebra la racionalidad de coste-beneficio del enfermo en la totalidad de su vida cotidiana. Los próximos, tiranos, porque no dialogan ni se atienen a razones. "No me harás eso a mí, que tanto me preocupo por ti", parecen decir.

Es tan denso y variado el repertorio de incitaciones que es imposible tratarlo en una entrada de estas características. Además de las comidas fuera y los tapeos y aperitivos, las comidas en casa donde los demás toman cosas prohibidas con un inevitable sentimiento de compasión; los regalos gastronómicos; las fiestas; las copas nocturnas, en las que comparece el ron y unas combinaciones de licores y azúcares que muestran el mayor grado de refinamiento de una civilización. Me detengo para evocar al mojito.Pienso que puede ser el emblema de la creatividad y la inteligencia aplicada a la vida. Después de su invención todo es inevitablemente decadencia.

En el último mes, he recibido los siguientes regalos perversos para mi enfermedad: una vecina que sabe de mi devoción por la tortilla de patatas, y que me cocina una cada cierto tiempo. Me la presenta por sorpresa en mi puerta, acompañada de una sonrisa que hace imposible cualquier diálogo. Sólo la ruptura tajante puede terminar con este ritual. Una mujer mayor, amiga de Carmen, que ha estado en Mallorca unos días y me ha traido una gran ensaimada y unas descomunales raciones de sobrasada dulce y picante. La sobrasada es un producto de un valor tan considerable, como, el de una diabetes.  Unos amigos entrañables, médicos por cierto, que me han hecho llegar un queso de Idiazábal, cuyo valor de uso (comerlo) es complementado con el valor simbólico-imaginario de retorno a los sabores de mi infancia. Ahora, en la soledad de mi casa, con el queso y la sobrasada en la nevera, pues la ensaimada la he regalado a otra persona, mi perra revolotea continuamente marcando el territorio de la nevera. Así,  todos los cálculos que conforman la contabilidad de la vida se desploman por explosión de los costes.

Pero ¿es posible decir que no? Aquí aparece el porqué del título "la tiranía". Es mucho más difícil que sortear al médico. Porque las relaciones con los próximos están regidas por el afecto y la emoción. Porque el imaginario que destierra la cronicidad propicia que se despliegue un sentimiento de compensación frente al mal que afecta al amigo o familiar. En los primeros años traté de "educarlos" por medio de la información. Pero es difícil que se entienda la diabetes. Se necesita demasiada información para los amantes tiranos. Si ahora estás bien, sí se puede. Una enfermedad que puede variar tu estado en horas o minutos es difícil de afrontar y entender. Insisto en que la gestión de la enfermedad tiene que compatibilizar el día, la semana, el mes y el más allá. En cualquier momento puede aparecer un próximo para alterar tus cálculos. La dulce tiranía de los próximos. Parece cierto que algunos cariños matan.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por la encarnación de la vivencia crítica.

La tiranía de los próximos o la política de la vida misma de la que no habla Nikolas Rose,

http://tcs.sagepub.com/content/18/6/1.short?rss=1&ssource=mfc

nano.net

Anónimo dijo...

Vamos hacia un ‘cuerpo a la carta

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Entrevista-Nikolas-Rose_0_841715832.html

Jesús Blanco dijo...

¿No nos moriríamos antes sin los cariños? Gracias por todo lo que cuentas. Algunos seguimos aprendiendo...

Abrazos

juan irigoyensánchez-robles dijo...

La persona que ha hecho los dos primeros comentarios introduce dos enlaces "de oro". Los autores anglofoucaultianos representan una aportación fundamental, en tanto que la transformación de las sociedades, ha hecho envejecer acumulativamente a los enfoques disciplinares de las ciencias de la conducta y sociales.
Al introducir el artículo de Clarín de la entrevista a Niklas Rose, modifica mi línea personal en este blog de posponer la cuestión de la medicina, cuestión que situaba después de concluir el núcleo duro de las derivas diabéticas y de algunas cuestiones esenciales vividas en el proceso de Carmen.
Me pongo como deber semanal entrar en esa entrevista y escribir una entrada.

Respecto a la cuestión que suscita Jesús, tiene mucha miga. En la definición de esa tiranía he tratado de mostrar aspectos ocultos de la red de los enfermos. De este modo he evidenciado la complejidad del ambiente cotidiano de un enfermo, en la que coexiste esa tiranía con la magnanimidad de los apoyos emocionales.
Algunas enfermeras andaluzas que trabajan en hospitales, comentan su perplejidad por la ausencia de acompañamiento a pacientes europeos del norte, que viven solos sus estancias hospitalarias.
En la dilatada esperanza de vida española se encuentra presente este componente de abundancia familiar y amistosa. Aunque se encuentre en moderado, pero constante declive.

Abrazos

Anónimo dijo...

He conocido ha Nikolas Rose gracias a las referencias de Franscisco Vázquez, de la UCA.

A mí me interesa profundizar en ese entrelazamiento entre el interés económico y político, que quizá tenga que ver con esa razón total de la que hablan Laval y Dardot que parece colonizar a las apresuradas muchedummbres.

"Pero no es que el interés en el manejo de los cuerpos individuales y colectivos abandonó el campo político y ahora se trata solamente de intereses económicos. Lo interesante es observar el entrelazamiento." Última respues de la entrevista,

seguimos, salud en todos los sentidos,

nano.

Jesús Blanco dijo...

Sí las enfermeras siempre llevan razón ;-) De hecho no hace falta que te vayas muy al norte. Aquí mismo en Cataluña se aprecia una diferencia notable en ese sentido con respecto a Andalucía. Allí por ejemplo es inconcebible ver vacía la sala de espera de la UCI de un hospital. Aquí incluso hay UCI que no tienen sala de espera...Y es muy frecuente ver vacias las que existen.

En cuanto a la tiranía de los próximos. Me suscita alguna que otra pregunta. ¿Qué vara mide que es tiranía? ¿Sería tiranía hacer cosas que al otro le generen un problema evidente o simplemente que contravengan los santos consejos médicos?

juan irigoyensánchez-robles dijo...

Nano aporta otra referencia fundamental: Vázquez. Algunos de sus textos han representado impactos muy importantes en mi esquema referencial.

La pregunta que suscita Jesús tiene mucho interés. Creo que la tiranía de los próximos es un conjunto de prácticas que se producen en la esfera de la vida cotidiana. Estas son autónomas respecto a esferas especializadas de la vida, una de ellas la médica. Cuando el médico sale de la situación los próximos lo interpretan según sus saberes profanos no científicos. No se trata de hacerle mal al enfermo, sino al contrario, aliviarlo de sus restricciones.
Ahora voy a decir claramente el fondo. Lo llamo tiranía por analogía con los que dan limosna, ayudan a otros, toman decisiones favorables a personas más débiles u otras que se producen en la vida social. Tiranía es que el sentido de esa ayuda sea resaltar al que da la ayuda en detrimento del ayudado. Por poner un ejemplo caricatura, las fiestas de beneficencia en las que algún beneficiado es mostrado para resaltar las virtudes de los benefactores.
Esto es algo así. En los retratos maravillosos de las pelis de Berlanga, aparecen nítidamente. Ahora me viene a la cabeza "Plácido". Un compendio de tiranías cotidianas.
Seguimos

Jesús Blanco dijo...

Juan, no termino de ver el paralelismo entre la tortilla de patatas de tu vecina o la ensaimada de tu amiga con la tiranía de quien dice ayudar pero en el fondo sólo se está publicitando...Yo entendía que por tiranía te referías a las acciones bienintencionadas de los próximos pero con consecuencias deletéreas. Y en este sentido planteaba si su carácter perjudicial era per se o simplemente porque contravienen los consejos de los sanadores...

juan irigoyensánchez-robles dijo...

Jesús:
El término tiranía se refiere a las personas con las que tienes vínculos con componentes afectivos y con las que tienes encuentros en la vida cotidiana. Algunas de estas te ofrecen delicias gastronómicas o copas que tienen resultados nefastos en tu vida de enfermo.
Es tiranía porque no se atienen a razones si lo rechazas. En este caso te castigan de formas con diferentes grados de sutileza.
Es tiranía porque no están dispuestas a integrar información sobre tu enfermedad, que por desgracia es crónica. De modo que si parece que estás bien o respondes que estás bien, te solicitan para tomar dulces y les cuesta aceptar que los rechaces.
La gente, en general, es muy tirana con los enfermos o los discapacitados. Exhibe sentimientos de compasión pero plantea comportamientos muy egocéntricos.
He tenido la experiencia reciente de Carmen. Todo el mundo te pregunta qué tal está. Si respondes que mal, te dicen frases del tipo de "ánimo, poco a poco". Cuando después de un tiempo vuelven a preguntar y les respondes que mal, la respuesta es menos cordial. Después de varias veces, la gente deja de preguntar. Mi interpretación es que se trata de una ayuda a los enfermos/discapacitados poco generosa, muy centrada en el sano.

En esta entrada sólo he tratado de introducir un tema escabroso como es la ayuda a los enfermos. La posición que argumentaré es que en la posmodernidad vigente, los enfermos/discapacitados son poco compatibles con los guines de vida vigentes. Luego son molestos. Esto no significa que no les ayuden pero se les pasa una factura en términos de reproches.

Silvia dijo...

No tiene mucho que ver con "los tiranos próximos", pero ya que veo algunos sanitarios por aquí, dejo la noticia, a ver qué opináis

Los granadinos podrán consultar su historia clínica en internet. Clic Salud permite consultar datos sobre medicación, informes de urgencias, ingresos o citas
http://www.granadahoy.com/article/granada/1543721/los/granadinos/podran/consultar/su/historia/clinica/internet.html

Salud-os