Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Foto Juan irigoyen

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.

domingo, 19 de marzo de 2017

CARTA ABIERTA A LOS ENCERRAD@S DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA



En estos días, en los  que me encuentro ausente de las aulas por motivos de salud, se ha producido un encierro de estudiantes en la facultad de Ciencias. Solo he tenido la información de los medios de comunicación locales, que resulta tan estereotipada en lo que se refiere a la universidad que no proporciona un fundamento que haga factible una valoración. En el post que publiqué el día 15, alguno de los encerrados me envió la información del preacuerdo al que han llegado con el rectorado https://encierrougr.wordpress.com/2017/03/17/preacuerdo-con-el-equipo-de-gobierno-de-la-universidad-de-granada/  Lo he leído atentamente y le respondo a la persona que requirió mi posicionamiento.

Un encierro es una decisión de un grupo que se constituye en un actor social y toma la palabra. Se trata de un acto que rompe las simetrías establecidas en la institución. En este sentido es un acto creativo que introduce una nueva definición o problematización, contribuyendo a ampliar el campo perceptivo e intelectivo de la universidad. Así transforma el espacio sobre el que asienta, desde el que se difunde la energía social que lo constituye por el tejido de la organización, rompiendo el silencio imperante en las aulas, los departamentos y los órganos de representación. De esta forma adquiere la propiedad de un acto vivo, derivado de la inteligencia y la voluntad de los protagonistas.

De este modo un movimiento estudiantil puede generar nuevos sentidos, que introduce en las anquilosadas estructuras organizacionales. Así se constituye como un agente de cambio que compensa el déficit de innovación de la universidad del presente. En esta, la ejecución de la impetuosa y opaca reforma neoliberal en curso, se materializa mediante un continuo de  propuestas de cambio que  llegan desde el exterior. Los centros, departamentos y grupos de investigación lo asumen como incuestionable y desarrollan comportamientos adaptativos. El espacio público institucional se contrae por la magnitud de lo no cuestionable o sujeto a deliberación, que se impone sobre la realidad. En este contexto, en el que predomina una inteligencia que se agota en la aplicación de la reforma, una iniciativa como es el encierro supone una aportación de energía y un acto social de indudable importancia

Los contenidos del preacuerdo se ubican en el tiempo presente, remitiendo a cuestiones críticas centrales en la nueva sociedad emergente. Sus contenidos principales, tanto los referidos a cuestiones vinculadas a la creación, acceso y difusión del conocimiento; a las instalaciones y equipamientos, como a las de género, ponen de manifiesto el retraso de la UGR, que conserva algunos modos de funcionamiento pertenecientes a tiempos caducados. Todos los contenidos del preacuerdo apuntan a algunas tensiones latentes de la vida académica, derivadas de  la perpetuación de métodos docentes y de comunicación obsoletos. Comparto los contenidos y solo haría algunas puntualizaciones y matizaciones a aspectos específicos. 

El contenido del preacuerdo manifiesta un salto de las aspiraciones de estos estudiantes Las movilizaciones anteriores se refieren a las becas, las ayudas, los precios y otros aspectos referidos al acceso universal y a la equidad. Pero estas no afectan al funcionamiento y la reproducción de la docencia y la investigación. Así se genera un horizonte en el que aparecen reivindicaciones cualitativas que expresan un estado de expectación en algunos sectores estudiantiles. Así se hacen patentes los malestares difusos que vivimos algunos profesores y alumnos cen las aulas.

Me pregunto acerca de lo que es importante y no se encuentra presente en el preacuerdo. Se pueden identificar varias cuestiones pero me parece fundamental lo que se refiere a la identidad de los estudiantes. Estos son producidos en el contexto de la reforma neoliberal como seres hiperprogramados por un sistema que simula nuevos métodos docentes en una programación hiperfragmentada en múltiples asignaturas. La ausencia de coordinación, así como su imposibilidad en estas condiciones, suscita el problema de que el estudiante es un ser programado por un sistema que le requiere para la ejecución de múltiples tareas repetitivas y mecanizadas de baja definición. En la casi totalidad de los casos, la suma de estas actividades desborda cualquier tiempo disponible, generando una saturación altamente negativa. El sistema docente expropia al estudiante mediante una oferta imposible. Este es el principal problema de la época actual.

Si se acepta la premisa de la saturación, la fragmentación y el exceso de oferta docente se puede formular una propuesta sobre la que se reorganice la docencia. Esta es la determinación del número de horas totales de trabajo semanal de un estudiante. En mi opinión, esta no puede exceder de cuarenta horas en todos los conceptos. Este es el criterio sobre el que se tiene que reformular la planificación docente. Cuarenta horas semanales para los estudiantes de ciencias humanas y sociales implica una proporción de actividades de aula, que incluyen clases y otras actividades, que no pueden exceder la mitad de este tiempo. Así un estudiante tiene que trabajar veinte horas semanales en la biblioteca y otras actividades de estudio personal y colaborativo.

Esta es la gran verdad de la universidad actual, en los grados y los máster, en casi todas las situaciones se manifiesta el exceso del sistema que interfiere la posibilidad de un trabajo personal con sentido. Los brujos pedagógicos acompañantes de las programaciones docentes de las reformas neoliberales proponen un estudiante ejecutor de tareas continuas, en un sistema absurdo que neutraliza la posibilidad de integración de los contenidos. Por eso es pertinente preguntarse acerca del concepto que tienen de los estudiantes los ejecutores de estos sistemas. Espero en el ciclo que se abre conflictos y tensiones polarizados a la identidad de los estudiantes, que pretendan recuperar un espacio y un tiempo sobre el que desarrollar una actividad con sentido.

Las metodologías supuestamente activas y activistas que se proponen a día de hoy se hacen imposibles por la sobredimensión de los grupos, en los que la ratio profesor-alumno hace imposible cualquier método. Esta es una cuestión impertinente debido a la financiación del sistema. Pero no es factible ningún cambio de métodos sin más profesores. El milagro de la calidad neoliberal carece de cimientos que lo hagan factible. Más profesores, menos actividades de aula y más exigentes, este es el nudo de cualquier alternativa a la docencia, que cada vez se encuentra en una situación más deprimida, a pesar de ser ocultada por el espectáculo de las agencias.

Por último, es importante revisar la identidad de la universidad,  su relación con el entorno, así como los sentidos sobre los que descansa. La controvertida cuestión del capital humano vuelve al centro de la discusión. Espero que los distintos actores universitarios, a día de hoy avasallados y acobardados, tengan la capacidad de enunciar sus posiciones acerca del papel de la universidad y su relación con los entornos. La transferencia tiene que ampliar sus supuestos y sus campos de impacto.

Termino invitando a los lectores a leer el preacuerdo y a cualquier persona que quiera aquí decir, criticar, proponer, discutir, matizar u opinar, de modo que pueda producirse una conversación. También reiterar mi consideración a los encerrad@s por promover un acto creativo lleno de sentido en un medio tan asocial y apolítico. Gracias.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Participé activamente en el encierro. Las cuestiones que usted destaca desde su analisis personal son las que muchas de las compañeras compartimos y luchamos por cambiar. Seguiremos dando continuidad al movimiento de las estudiantes y a lo creado en el encierro. Un saludo y gracias por su reconocimiento.

Anónimo dijo...

He seguido por RRSS el encierro y aprecio demasiado el esfuerzo de mis compañeras, aunque ni sé quienes son personalmente. Este movimiento me ha abierto los ojos. Me ha hecho avergonzarme de mí misma por las veces que veía protestas en mi facultad y las ignoraba por creer que "no iban conmigo", una estupidez.

Lo que usted propone también me supone un soplo de aire fresco. Terminando mi segundo año en la UGR me doy cuenta de que efectivamente hay una falsa ilusión, al menos la había en mí, de cohesión entre asignaturas. Soy de la rama tecnológica así que no creo que sea cosa sólo de humanidades. Llegas nuevo a este sistema y lo primero que se te ocurre, al estudiante medio al menos, no es revolucionarlo. Observas e intentas seguir los pasos que se te indican. Pero hay muchas cosas mal cuando todo se resume a pasar diapositivas y por primera vez en tu vida te planteas no ir a clase, hay algo mal si un profesor se apalanca en la enseñanza aún sin vocación por la docencia, cuando no generas inquietudes en tus estudiantes, cuando todo es un pautado guión con fecha de entrega y nada más te interesa. He tenido experiencias increíblemente positivas con muchos profesores, no son el problema, pero todo se junta haciendo de la experiencia final una mezcla agridulce.

Son muchos temas que me dejo y como individuo me siento un peón fuera de tablero. No sé por donde debería empezar para unirme para hacer fuerza ni sé si es posible un cambio, porque no son todos profesores, es el sistema, el método de enseñanza, porque los mejores profesores que he tenido han sido los que se han quedado en los límites, los que han encontrado un compromiso entre lo obligado en ese corto espacio de tiempo y el jugo que le puede sacar a una asignatura. Qué enriquecedor sería una nueva visión como la que usted sugiere, donde hubiera tiempo para ser estudiante activamente, no solo una máquina de generar memorias metódicas.

También quería sacar a la luz el hecho de que aunque observo un creciente activismo en la UGR como el del encierro, también observo muchos, muchos alumnos que reniegan de estas actividades. No solo las ignoran por desconocimiento, como hacía yo, sino que las repudian, las encuentran batallas de cuatro idiotas que luchan sin causa y son blanco de burla y desprecio, siempre en la esfera privada.

Y ya me explayé.

Juan Irigoyen dijo...

Muchas gracias por los comentarios. El del estudiante de la rama tecnológica es un verdadero manifiesto del sinsentido académico de la universidad actual, en la que la docencia se encuentra bajo mínimos. Las frases "todo se resume en pasar diapositivas" "un profesor se apalanca en la enseñanza aún sin vocación de docencia, cuando no genera inquietudes en los estudiantes, cuando todo es un pautado guión con fecha de entrega, y nada más te interesa" son auténticos emblemas de la realidad universitaria.
Pienso que no debéis preocuparos por la indiferencia de otros estudiantes o su falta de consideración. Lo importante es constituirse como sujetos dotados de inteligencia, voluntad y cooperación, de modo que estaos tres atributos vayan creciendo. El futuro ser´ça de aquellos que lo constituyan mediante su saber y su acción.
Saludos cordiales