Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Foto Juan irigoyen

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.

viernes, 11 de noviembre de 2016

TRUMP Y LA EDAD DE LA DESTRUCCIÓN



El tiempo presente representa el declive patente  del pensamiento y las ciencias sociales. El triunfo de Trump representa un hito en la secuencia fatal de acontecimientos que ponen de manifiesto el descarrilamiento de lo que se denomina como opiniones públicas. El problema de fondo radica en la incomprensión de algunos procesos que tienen lugar en las sociedades del presente. En su ausencia, las ideologías del progreso fundadas en la abundancia material y el consumo, generan una falsa imagen de su naturaleza, constituyendo un cuadro de la situación histórica en el que la irrealidad tiende a adquirir una centralidad inquietante. Desde estas coordenadas se produce una apoteosis de la perplejidad frente a la multiplicación de acontecimientos que no encajan en las piadosas concepciones de las sociedades del presente. 

Así, la victoria de Trump es coherente con la situación histórica presente. Esta no se puede definir desde los discursos ciudadanistas de las ideologías benévolas, sino por el contrario, desde el conjunto de procesos que operan en las actuales sociedades, que trascienden los parámetros económicos y de consumo de bienes y servicios. Por esta razón reproduzco un texto de Eduardo Subirats publicado en 2013 en La Jornada, en México, que es inquietantemente  clarificador.  El concepto de edad de la destrucción representa un análisis que recupera todas las dimensiones que componen el cuadro histórico en el que suceden los acontecimientos ininteligibles para las ideologías ciudadanistas. 

El triunfo de Trump no es un accidente. Por el contrario representa la madurez de la sociedad de la destrucción, inevitablemente asociada a la debilidad de la conciencia colectiva derivada de la lógica de la nueva sociedad postmediática. En esta el pensamiento declina frente al complejo de políticos, periodistas audiovisuales y expertos, que producen imágenes, discursos y definiciones que se suceden a una velocidad de vértigo, en detrimento de su solidez. El declive de inteligencia termina por fusionarse con el declive de la ciudadanía.  La propuesta de Subirats es consistente: se trata de esclarecer la situación presente. El esclarecimiento es una condición previa para recuperar la inteligibilidad.
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ESCLARECIMIENTO DE UNA EDAD DE DESTRUCCIÓN
Eduardo Subirats

La persecución violenta de Manning y Assange, y más recientemente de Snowden, por el aparato administrativo de Estados Unidos, secundada por las naciones de la Unión Europea, pone de manifiesto lo que de todos modos ya sabíamos y en parte habíamos asumido: que la sociedad estadunidense, la organización social moderna por excelencia, la más desarrollada tecnológica e industrialmente, la más democrática del mundo y de la historia de la humanidad, la que levanta contra todos los vientos la bandera de los derechos humanos y la defiende con todas sus armas y todas sus guerras, esta nación norteamericana, y las naciones europeas tras ella, han rebasado la imaginación de las pesadillas político-literarias más significativas del siglo XX: Brave new world, 1984 y Die andere Seite.

Visiones tenebrosas. En Brave new world, Aldous Huxley describió una civilización altamente racionalizada y tecnológicamente hiperdesarrollada que había reducido la cultura humana a grados máximos de degradación moral. En ese brave world no hay arte, la literatura ha sido suplantada por el entretenimiento; tampoco hay libros; las universidades se expanden como grandes sistemas de control del conocimiento y de persecución corporativa de la inteligencia reflexiva; también se ha mutilado lingüísticamente todo impulso social de rebeldía y todo instinto creador. Y en ese new world todos consumen una droga que simula como reales las fantasías de paraísos virtuales de otro modo inalcanzables.

1984 es el relato de una burocracia que ha desarrollado sistemas de vigilancia y control sobre la población civil hasta los extremos que podía imaginar un intelectual liberal británico que había luchado contra el totalitarismo fascista en la Guerra Civil española. Describe un poder corporativo total sobre las palabras y los lenguajes, sobre la vida emocional e íntima de las personas, sobre su productividad y consumo, y sobre los restos de una vida espiritual fragmentada, degradada y dispersa.

La otra parte es una novela del pintor expresionista Alfred Kubin que complementa las dos visiones políticas y poéticas de Orwell y Huxley. Su autor relata su viaje a un país utópico en el que la revolución más sublime que podía abrazar la humanidad se ha convertido exactamente en su contrario: una organización totalitaria y violenta; una forma de vida degradada a su expresión más inhumana; un sistema político fundado en el genocidio científicamente organizado y un control policial absoluto sobre sus súbditos. Pero ese nuevo poder del Estado no se fundaba en el terror, sino en la propaganda. Una propaganda total y omnipresente de la que tampoco nadie podía escapar. 

Propaganda capaz de representar el infierno en el que vivimos en el más sublime paraíso, y de embellecer los cuadros de violencia militar, tortura y campos de concentración llamados de refugiados para decenas de millones de humanos, y de representar los movimientos migratorios masivos generados por la violencia militar, la devastación biológica del planeta y el empobrecimiento financiero como los signos resplandecientes de un nuevo orden mundial fundado en la razón, la soberanía democrática de los pueblos y el respeto absoluto de la dignidad humana.

El crimen de Manning y Assange ha sido poner de manifiesto la corrupción metalingüística de esta administración política mundial. Ha consistido en exponer a la conciencia global el sistema electrónicamente codificado de mentiras, de transacciones criminales y de un poder político brutal, oculto tras los softwares y las pantallas del espectáculo global. Como en aquel sistema de mentiras y voluntades criminales que se ocultaba tras el newspeak de Orwell, la semiología de la comunicación de masas llama hoy paz a la guerra, libertad a la servidumbre y poder a la ignorancia. Pero no solamente han desmantelado el aparato de propaganda global. Además, Assange y Manning han puesto de manifiesto la inhumanidad, el cinismo y la brutalidad de los métodos científicos de la guerra moderna. Lo han revelado con documentos sólidos y sórdidos.

Snowden ha hecho explícito el lado complementario a ese mundo subterráneo de las transacciones políticas y acciones criminales. Ha iluminado en un instante sus sistemas de información y control sobre virtualmente todos los habitantes del planeta. Ha revelado la utilización de programas capaces de detectar y almacenar información sobre la vida de las personas físicas, desde su cotidianeidad hasta sus más sublimes ideales, pasando por sus actividades económica o políticamente relevantes. Ha esclarecido con pruebas transparentes que hemos entrado en una edad política de vigilancia totalitaria universal. Totalitarismo electrónico y lingüístico.

Al otro lado del espectáculo la resistencia social y política contra este sistema crece día a día. Comenzó con acciones perfectamente organizadas de resistencia civil contra la corrupción corporativa de los bancos mundiales en las manifestaciones de Seattle, en noviembre de 1999, en la que bloquearon la entrada a la burocracia del World Trade Center. Le siguió poco después una de las manifestaciones más sangrientas en la historia europea, dirigida contra la cumbre del G-8 reunida en Génova. Prosiguió su larga marcha en las sucesivas versiones del Foro Social Mundial, inau­gurado en Porto Alegre en 2001. Sus últimas expresiones son los movimientos Occupy en Estados Unidos y los Indignados en Europa en su revuelta contra las últimas consecuencias socialmente catastróficas del sistema político neoliberal. En el mundo árabe a estas implosiones sociales se las ha llamado primavera porque han sacudido una larga tradición autoritaria. En Brasil y en toda América Latina ha puesto en cuestión un sistema socialmente irresponsable de democracia. En todos esos lugares el clima intelectual es idéntico: una crítica de las elites corporativas y de su poder invisible sobre las políticas parlamentarias, un rechazo de la guerra global bajo todas sus formas, la impugnación de la manipulación de las masas a través del espectáculo mediático y una clara protesta contra sistema electrónico de dominación totalitaria mundial.

El acoso, la persecución, e incluso la tortura sobre Snowden, Assange y Manning son una reacción política de autoprotección de ese mismo sistema y ponen de manifiesto su fuerza cada día más devastadora. Tratarlos como criminales por haber revelado sus crímenes contra la humanidad revela la absoluta opacidad y la completa impunidad de ese poder. Al mismo tiempo, pone de manifiesto los objetivos y el concepto de esclarecimiento en el mundo contemporáneo. Primero: el análisis reflexivo y la crítica de la guerra científica, de los sistemas de destrucción administrada de los ecosistemas, los hábitat naturales y las comunidades humanas, en nombre de una defensa contra aquel mismo terrorismo que ella genera. Segundo: el análisis reflexivo y la crítica de los sistemas, los lenguajes y los iconos de la propaganda total que rige la vida cotidiana en las democracias posmodernas. Tercero: la crítica de los sistemas de vigilancia electrónica universal. Esas son los tres objetivos de toda reflexión libre y emancipadora sobre el mundo histórico y natural contemporáneo. Junto a un cuarto y último momento: la destrucción sistemática del ecosistema por las corporaciones industriales. Los cuatro capítulos de una crítica de nuestro tiempo.

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8 comentarios:

Anónimo dijo...

Se está disolviendo la inteligencia y junto a ella la piedad, es decir, la capacidad humana de compadecerse?

Leo en la nueva normativa de la ANECA que a los físicos la ANECA les exige 50 JCR de primer tercil. Hablo en serio, tal cual. Desde luego la ANECA no deja de elevar el cierre social y con ello los obstáculos para el desarrollo de la inteligencia.

Saludos y gracias Juan,

Mercedes,
una doctora en ciencias físicas y en bioquímica con 46 años y uniendo contratos de país en país, de región en región. Finalmente me iré a criar gallinas y tomates con mi familia querida.

juan irigoyensánchez-robles dijo...

Gracias Mercedes
La ANECA es una institución paradójica. Desarrolla una inteligencia perversa al servicio de los intereses del capitalismo cognitivo imperante. Es una iglesia reconfigurada para ejercer como vigilante del nuevo orden ´científico-académico. Es muy importante que tu viaje entre los contratos sucesivos no afecte a tu autoestima. El problema radica en el sistema no en ti.
Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

"El problema radica en el sistema no en ti." Claro, por supuesto, pero hace mella y resquebrajan las seguridades que una querría.

juan irigoyensánchez-robles dijo...

Entiendo muy bien lo que dices. El sistema opera para constituir una persona flotante sin raices y sometido a dependencias múltiples. La inseguridad es el producto inevitable. Pero es importante no internalizarlo y autoinculparse, aunque la mayoría lo hacen así.

Anónimo dijo...

Tengo raíces, mis dependencias son positivas, afectivas, fidelidades con sus bellezas y asperezas, no vivo flotante, pero requiero estabilidad laboral, derechos. Cuántos catedráticos, titulares y otros popes me he encontrado en el camino con un cv anoréxico al lado de muchas y muchos de nosotros? Pero no voy a ir por ahí. Se incentiva la carrera absurda del psper, del lado del clientelismo y las redes familiares de intercambio. Podría relatar situaciones terroríficas del patrimonio nacional de la academia.

Angie dijo...

Juan, el día antes de las elecciones me acabé de leer el libro de Postman "Divertirse hasta morir", menos mal que él ya no está para ver todo esto (y no hablo solo de Trump, hablo de la sociedad hiperproyectada en su conjunto). Incluso antes, sabía que Trump ganaría, pero el libro me reafirmó las causas. No es que Clinton no sea espectáculo, es que Trump es el espectáculo. La clave fue saber que era el hombre naranja de pelo rubio quien estaba vendiendo más merchandising. A la mierda las encuestas, el medidor de la opinión pública es el consumo.

juan irigoyensánchez-robles dijo...

Mercedes: El modelo vigente se inspira en el individuo sin raices. Por eso opera para que todos circulemos y así se debilitan las raices, que son las identidades basadas en vínculos fuertes: la tierra, la clase social, la familia... Lo que tú haces es resistir a los embates sistémicos y así reduces su impacto en tu vida. Pero no pocos no resisten ya y han internalizado su culpa.
Lo que dices de los cv anoréxicos es totalmente cierto. Los últimos veinte años registran un proceso en el que las universidades transitan de un sistema de feudos territoriales a otro de redes interconectadas. Los antiguos señores feudales se constituyen en redes académicas que controlan las publicaciones y las agencias de evaluación. El caso de la aneca es paradigmático. En este contexto asumir que el mérito individual es el fundamento del sistema es muy peligroso. De este proceso resulta un sistema pervertido en sus modos de operar y que genera múltiples víctimas. En el primer post que escribí en este blog sobre educación el título pretendía ser clarificador. Esto es una fábrica de méritos. En el siguiente, uno de los más visitados ponía de manifiesto el modo de operar de esta extraña factoría, se titulaba "los señores de la fábrica de méritos.
¡qué decirte¡ Si te alivia algo en las ciencias humanas y sociales la situación es mucho peor aún. Los señores actúan implacablemente seleccionando a sus discípulos y configurando una agenda en la que los enfoques críticos son totalmente excluidos.
Comparto tu estado de ánimo frente a esta situación. En cualquier caso, este es un caso que indica cómo son las estructuras y las élites de la sociedad española del postfranquismo. Siempre he defendido que el país no es moderno y las élites empresariales dejan mucho que desear, así que se entienden con los académicos de los cv anoréxicos pero con un poder sobre la institución formidable.

juan irigoyensánchez-robles dijo...

Saludos Angie. Comparto tu visión. La sociedad postmediática ha colapsado las instituciones políticas y los procesos electorales. Trump es el resultado de la lógica mediática y del inevitable comportamiento electoral de lo que piadosamente se denomina como "ciudadanos". Hace dos días vi a la nueva Susana Díaz tras su paso por el quirófano. Me costó dormirme pensando en sus actuaciones avaladas por la nueva imagen.