Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Foto Juan irigoyen

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.

miércoles, 6 de enero de 2016

EL CANTÁBRICO


Desde mi infancia me he cruzado con el Cantábrico. Esta es de las mejores cosas que han sucedido en mi vida. Es un mar especial para mí. Ha obsequiado generosamente a  todos mis sentidos. Me ha regalado sus colores, que visten los paisajes del litoral tan diferentes y llenos de matices. La gama de grises tan diferentes e intensos: los de los días de viento sur, los nublados en transición, los del chirimiri, los de las lluvias intensas, de los temporales y de los intervalos. También los colores claros de los días de verano con viento del nordeste. Sobre mi piel los vientos permanentes que cambian todos los días, anticipando los estados meteorológicos y sus colores. Sobre mis oidos el ruido de las olas sereno de las noches de verano, que se alternan con los de los vientos encrespados en las marejadas. También una gama muy amplia. Pero es el olfato el sentido más perjudicado viviendo en el interior. El fuerte olor a salado me encanta. En distintas etapas de mi vida, al llegar desde Madrid a Santander o Bilbao, me embriagaba de su olor especial. Aunque en los últimos años mis fugas son a Canarias, el Cantábrico sigue siendo un recuerdo estimulante.

En los días de temporal o galerna, veo las imágenes en las pantallas que me rodean y me lleno de nostalgia. El grandioso espectáculo del Cantábrico me retrotae a mi mejor pasado. Por eso paso dos videos del Cantábrico en acción en Santander y San Sebastián. En las dos ciudades he disfrutado de días de temporal. Podéis encontrar muchos videos buenos.





Después de vivir una jornada de furia del Cantábrico es recomendable complementarla  rindiendole un homenaje mediante la movilización del gusto, el sentido que faltaba. He elegido un manjar de este mar prodigioso, un pescado que me gusta mucho y que evoca a Carmen. En nuestros viajes a Cantabria en automóvil, cada cien kilometros aludía a ellas. Se trata de las rabas. Ante tan prodigioso producto no tengo muchas palabras. Sólo recomiendo comerlas. Paso un video elocuente




2 comentarios:

Ana Maria Ellacuria Delgado dijo...

Y las mejores rabas las he comido en Bermeo 🍻😋😉

juan irigoyensánchez-robles dijo...

Gracias Ana. Imagino las de Bermeo y las de cualquier lugar en las orillas de ese mar