Presentación

PRESENTACIÓN

Tránsitos Intrusos se propone compartir una mirada que tiene la pretensión de traspasar las barreras que las instituciones, las organizaciones, los poderes y las personas constituyen para conservar su estatuto de invisibilidad, así como los sistemas conceptuales convencionales que dificultan la comprensión de la diversidad, l a complejidad y las transformaciones propias de las sociedades actuales.
En un tiempo en el que predomina la desestructuración, en el que coexisten distintos mundos sociales nacientes y declinantes, así como varios procesos de estructuración de distinto signo, este blog se entiende como un ámbito de reflexión sobre las sociedades del presente y su intersección con mi propia vida personal.
Los tránsitos entre las distintas realidades tienen la pretensión de constituir miradas intrusas que permitan el acceso a las dimensiones ocultas e invisibilizadas, para ser expuestas en el nuevo espacio desterritorializado que representa internet, definido como el sexto continente superpuesto a los convencionales.

Juan Irigoyen es hijo de Pedro y María Josefa. Ha sido activista en el movimiento estudiantil y militante político en los años de la transición, sociólogo profesional en los años ochenta y profesor de Sociología en la Universidad de Granada desde 1990.Desde el verano de 2017 se encuentra liberado del trabajo automatizado y evaluado, viviendo la vida pausadamente. Es observador permanente de los efectos del nuevo poder sobre las vidas de las personas. También es evaluador acreditado del poder en sus distintas facetas. Para facilitar estas actividades junta letras en este blog.

viernes, 30 de enero de 2015

LOS SUPUESTOS Y SENTIDOS DE LA (SAGRADA) INSTITUCIÓN DE LA EVALUACIÓN



En junio de 2013 participé en el 50 Congreso de Filosofía Joven, Horizontes de compromiso, en Granada. Presenté un trabajo sobre la evaluación en la educación, específicamente sobre la universidad. Ahora lo cuelgo en Tránsitos Intrusos, tal y como lo envié para su publicación, debido a la revalorización de la cuestión de la evaluación en las reformas universitarias de la actualidad.
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LOS SUPUESTOS Y SENTIDOS DE LA (SAGRADA) INSTITUCIÓN DE LA EVALUACIÓN

JUAN IRIGOYEN
DEPARTAMENTO DE SOCIOLOGÍA
UNIVERSIDAD DE GRANADA

RESUMEN

La evaluación siempre ha formado parte del ciclo educativo, siendo  realizada por los profesores. En los últimos tiempos experimenta una gran mutación. Ahora se extiende a todas las esferas educativas, es ejecutada por expertos y agencias externas, afecta a todos los actores del proceso educativo y es una herramienta fundamental al servicio de la gestión, que desempeña el gobierno de los centros educativos. La expansión de la evaluación es el resultado de la gran reestructuración global que opera en las últimas décadas, configurando un nuevo capitalismo postfordista y global, que constituye una nueva economía integrada, desde la que se remodelan todas las esferas sociales y también la educación. Los sistemas educativos se transforman para ser congruentes con los nuevos mercados de trabajo que resultan de la emergencia de la producción inmaterial. La evaluación es el instrumento de la gestión, que es una nueva institución que ejecuta el proceso de cambio, remodelando a los docentes y a los estudiantes. La gestión y la evaluación representan el advenimiento de una nueva gubernamentalidad, cuyo rasgo más característico es el de producir y gestionar diferencias entre las personas, los centros y las titulaciones. La gestión y la evaluación constituyen un nuevo sujeto individual, visible y transparente, cuya trayectoria es escrutada por estas instituciones, para ser valorada mediante la comparación con las demás. Así se produce un disciplinamiento intenso de los actores,  facilitando la selección de los recursos humanos requeridos por el nuevo mercado de trabajo.  La gestión y la evaluación alteran los supuestos y los sentidos de la educación convencional, mediante  una individualización y psicologización extrema,  transformando a los estudiantes en capital humano para la producción inmaterial.  Las agencias de la evaluación representan un nuevo poder que desplaza a las burocracias.

ABSTRACT

Assessment, carried out by teachers, has always been part of the educational cycle. In recent times, it has experienced a substantial mutation. Nowadays, assessment extends to all educational spheres, it is carried out by experts and external agencies, it affects everyone involved in the educational process and it is a basic tool at the service of management, which is executed by the administration of educational centres. The expansion experienced by assessment is the result of the major global restructuring occurred over recent decades, producing a new and global post-Fordist capitalism that represents a new integrated economy, from which all social spheres, as well as education, will be reshaped. Educational systems are changing to be consistent with new labour markets coming from the immaterial production emergency. Assessment is the management tool. It is a new institution that performs the process of change, reshaping teachers and students. Management and assessment represent the advent of a new kind of governmentality, whose most characteristic feature is the ability to produce and manage differences among people, centres and institutions. Management and assessment constitute a new, visible and transparent individual, whose progress is scrutinized by these institutions for being assessed by comparison with others. In this way, people who play a role within education are being intensively disciplined, facilitating the selection of the human resources requested by the new labour market. Management and assessment disturb assumptions and meanings of conventional education through an extreme individualization and psychologization, transforming students in human capital for immaterial production.  Assessment agencies represent a new power that displaces bureaucracies.








 EXPANSIÓN DE LA EVALUACIÓN

La evaluación es un método que siempre ha desempeñado un papel esencial  en los sistemas educativos. Desde sus comienzos, el sistema escolar se encuentra asociado al examen. Este es un modo de evaluación que se realiza mediante una técnica predominante  en las sociedades disciplinarias. Los docentes, mediante el mismo, ejercen una vigilancia jerárquica y un control sobre los estudiantes, que son calificados comparándolos con un estándar que define lo que es considerado normal. Del mismo resulta una gradación por los resultados obtenidos, y, aquellos que no alcancen el nivel mínimo requerido, son sancionados mediante el suspenso.
En el final del siglo XX la evaluación experimenta una gran transformación. Ahora se expande a todo el sistema. Los programas, las asignaturas, las titulaciones, los centros educativos de todos los niveles, e incluso, se producen rankings comparando los niveles de los estudiantes de distintos países en pruebas comunes. Los docentes, antiguos evaluadores, ahora devienen en evaluados por nuevos dispositivos expertos. Estos se ubican en las emergentes redes de agencias externas. Los sistemas educativos son escrutados por los múltiples organismos constituidos con esta finalidad.
La nueva evaluación generalizada tiene una naturaleza diferente al viejo examen. Ahora es una tecnología de poder que implica un control permanente, que tiene la voluntad de proponer a los evaluados el ejercicio de su propio autocontrol, haciendo de este un elemento continuo en la gestión de sus carreras. De este modo, la evaluación, extendida a la totalidad de la trayectoria de los evaluados, se configura como una técnica subjetivación, trascendiendo al examen convencional.
La emergencia y centralidad de la evaluación se encuentra determinada, no tanto por transformaciones operadas en el interior del campo de la educación, sino que, más bien, es el efecto de una transformación radical en el entorno del mismo. En las sociedades del presente, el campo de la educación ha perdido su autonomía tradicional, para convertirse en un espacio integrado en la sociedad global. Las coherencias entre todos los campos constituyen un elemento fundamental para el funcionamiento del conjunto. La lógica global se sobrepone a la lógica sectorial. Este es el principio que inspira las reformas de la época, y también de la educación, reestructurada para adecuarse al nuevo paradigma tecnoglobal, así como a la gubernamentalidad emergente, cuyo emblema es justamente la evaluación permanente.
Así, la metamorfosis experimentada por la evaluación, en su tránsito desde examen hasta los nuevos métodos generalizados,  representa un elemento en el que se hace patente la transformación del capitalismo fordista y su reconfiguración en un nuevo capitalismo postfordista y global.  Los sistemas productivos, los tipos organizativos, las instituciones, la estratificación social, los territorios, las subjetividades y las diferentes formas  de ejercer el poder. El conjunto de estas mutaciones implican un nuevo modo de relaciones de poder en todos los campos sociales, del que la evaluación es una tecnología  coherente con su lógica.

  NEOLIBERALISMO, NUEVAS ORGANIZACIONES
Y EMERGENCIA DE LA INSTITUCIÓN DE LA GESTIÓN

Las reformas educativas en las que se inscribe la nueva evaluación remiten a un cambio de gran profundidad, que se encuentra en curso en las sociedades globales. Existen distintos enfoques para caracterizar esta mutación global. En síntesis, se puede afirmar que desde los años setenta emerge un nuevo modo de producción, caracterizado por la flexibilidad en la configuración de los procesos y mercados de trabajo y la norma de consumo.  La nueva economía emergente establece las bases de la reestructuración de todas las esferas sociales para adecuarse a sus imperativos. Los cambios convergen generando una sociedad radicalmente diferenciada de la inmediatamente anterior.
Existe un consenso generalizado en torno a definir la nueva sociedad en relación al término neoliberalismo (1). Este implica la centralidad incuestionable del mercado, así como la reorganización de las instituciones sociales, y del estado en particular, que se reconfiguran para cumplir con los imperativos del mismo. Para ello es necesario realizar cambios que hagan posible el funcionamiento de la economía de mercado de modo óptimo. La reforma de las organizaciones públicas, para adoptar modelos de gestión privada, crea un contexto en el que las fuerzas del mercado pueden actuar y expansionarse. Esta es la condición para cumplir con el mandato del crecimiento económico continuo, así como con la competitividad.
El proyecto neoliberal implica la reforma radical de las viejas organizaciones burocratizadas y profesionales que conforman el estado del bienestar. De este modo, el advenimiento de la nueva gestión pública o el gerencialismo, adquieren una importancia fundamental en la implementación de la nueva sociedad neoliberal avanzada. La gestión, el management,  es la nueva institución que protagoniza el proceso de transformación de las viejas organizaciones. La gestión es más que un nuevo tipo de dirección de las organizaciones y las empresas. Se trata de una verdadera institución transversal, que  enlaza las organizaciones con los entornos tecnológicos y económicos, así como con el proyecto global. La gestión es portadora de un sistema de supuestos y sentidos que le confieren su identidad institucional.
La nueva institución de la gestión importa el modelo institucional de la nueva empresa postfordista. Los objetivos a corto plazo, la flexibilidad de las estructuras, la innovación, la adaptación, el compromiso con el trabajo, el aprendizaje continuo, el trabajo en equipo y la calidad entre otros, conforman las nuevas culturas impulsadas desde la gestión. Así se conforma un imaginario, un sistema de significación  y de valoración coherente con las nuevas finalidades, en el que la eficiencia se configura como principio central.
Pero el núcleo de la nueva institución de la gestión radica .en la desagregación de los componentes de las organizaciones, que son descompuestas en múltiples unidades. Las relaciones entre las mismas se encuentran articuladas mediante contratos.  Del cumplimiento de los mismos se derivan incentivos y sanciones. Así se instituye una realidad que se define por la competitividad, reproduciendo el modelo de mercado, que constituye el fundamento de la propuesta neoliberal. Crear mercados en los espacios donde no existen es el principio rector de la nueva economía y política neoliberal.
Las reformas educativas neoliberales, tienen como objetivo prioritario reorientar la educación al servicio de la nueva economía, incrementar la capacidad operativa de las empresas y los mercados, desagregar el sistema en múltiples unidades para propiciar la competencia interna, e introducir un nuevo sistema de supuestos y sentidos que reemplace a los convencionales. La educación se configura como un sistema productivo definido por sus aportaciones a la economía global, así como por un campo de consumos, que estimula el crecimiento económico general. Este es el entorno en el que se produce la expansión y reconfiguración de la evaluación, más allá del examen.


 NUEVA FORMA-EMPRESA Y  GUBERNAMENTALIDAD

El neoliberalismo es definido en relación a la economía, el mercado y la nueva empresa por distintos autores. En este sentido es un proyecto, una ideología o una estrategia. Pero, Foucault (2) (3), aporta un enfoque diferente. La noción de gubernamentalidad, implica una dimensión que se ubica más allá de los contenidos convencionales. Desde esta perspectiva, el neoliberalismo es una tecnología de gobierno, que instituye un modo nuevo de conducción de la población. El fundamento de este enfoque radica en la configuración de un imperativo, que es dirigido a cada sujeto, que Foucault define como “empresario de sí mismo”.
En la redefinición de Foucault, lo importante es que la operatividad de la economía neoliberal se logra mediante la producción de un nuevo sujeto autorregulado. Así, tanto las necesidades como las formas de vida de los mismos sujetos,  tienen que corresponderse con los códigos del mercado y su racionalidad. Esta se extiende a todos los ámbitos de su vida y de sus decisiones, incluida su propia vida privada, ocupando la totalidad de su vida cotidiana, ahora constituida como espacio de cálculos.
Desde esta perspectiva, el factor más singular y relevante del neoliberalismo es la expansión de la forma-empresa. Esta trasciende a la producción para extenderse a los espacios que con anterioridad se encontraban constituidos por otras lógicas y racionalidades. Todos los comportamientos deben ser regulados mediante el modo empresarial por los nuevos empresarios de sí mismos. Así, se instituye el autogobierno y la asunción de la responsabilidad en la gestión de su propia vida, entendida en su integralidad, abarcando a todas las esferas.
De este modo, el neoliberalismo se conforma más allá de lo político-económico, como una forma de producir la realidad, reconfigurándose como sentido común, como la forma de vivirla. Se trata de un emergente e impetuoso modo de subjetivación. Más allá del convencional sujeto conceptualizado  por la microeconomía, el homo economicus,  ahora el sujeto se produce a sí mismo, configurándose como capital que el mismo tiene que desarrollar y maximizar. La conducción de su vida prioriza su propia capitalización, factor esencial para afrontar su propia trayectoria.
En este contexto, lo decisivo es producir su propia satisfacción fundada en su capital humano acumulado. Así, la vida es principalmente un conjunto de inversiones para producir autosatisfacción y felicidad corporal, profesional y económica. Aquellas personas que no logren incrementar su capital humano serán consideradas como fracasadas en su vida, que es su empresa individualizada. El éxito se configura como valor absoluto modelando las vidas y  todas las actividades sociales. Así se desplaza la responsabilización sobre el estado de su empresa individual a las personas mismas, minimizando el papel desempeñado por las condiciones sociales.
La hegemonía de la forma-empresa se hace presente en las nuevas organizaciones reguladas por los preceptos neoliberales. El código genético de las nuevas organizaciones es la hipercompetencia, instituyendo entre las personas una competitividad intensa y permanente. Este es el factor más novedoso de las organizaciones resultantes de las reformas neoliberales.  Así se consigue movilizar internamente a las personas para la producción de méritos, para ganar frente a los demás, única forma de alcanzar y renovar el éxito. De estos procesos resulta un nuevo poder molecular fundado en el moldeamiento de la subjetividad. Todos los movimientos de la vida se entienden como inversiones, cuyo valor se orienta a lo estratégico, y cuyo resultado es la configuración de la persona como una maquinaria de producción y acumulación de capital personal.

ADVENIMIENTO DEL CAPITALISMO COGNITIVO

En el final de los años setenta comienza una mutación de gran envergadura que tiene un impacto fundamental en las sociedades. Se trata de la ruptura tecnológica que instituye un nuevo sistema tecnológico, del que se deriva un proceso intensivo de cambio tecnológico e industrial. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, recombinadas con otras tecnologías emergentes generan una mutación industrial y organizativa muy relevante. La fábrica taylorista-fordista, las grandes organizaciones jerarquizadas y piramidales, se desploman para abrir el paso a un renovado sistema productivo, una nueva generación de organizaciones, así como de instituciones, saberes, actores y escalas. 
El nuevo sistema productivo-industrial se encuentra determinado por lógicas muy diferentes. Las tecnologías que lo nutren se encuentran en una fase de expansión, de modo que reportan una capacidad de renovar los productos y servicios en períodos muy cortos. Las posibilidades tecnológicas incrementan la posibilidad de innovación industrial. Lo que se produce trasciende al producto convencional, ahora es principalmente, un concepto inmaterial. La movilización del sistema de ciencia, tecnología e industria adquiere una gran intensidad. Así se configura lo que se conceptualiza como sociedad del conocimiento, en la que la ciencia y la tecnología representan un factor productivo determinante.
Existen distintas interpretaciones de la denominada sociedad de la información o conocimiento, que proceden de perspectivas teóricas diferentes. La mayor parte de las teorías al respecto ignora los impactos de la producción del conocimiento en la estructura social. La sociedad-red de Castells (4), pone de manifiesto algunas de las transformaciones sociales derivadas del nuevo paradigma tecnológico y organizativo, que constituyen una sociedad diferente.
Una de las teorías más sólidas es la del capitalismo cognitivo (5) (6). Se trata de la emergencia de un nuevo tipo de capitalismo en el que se produce un nuevo modo de acumulación. La información y el conocimiento adquieren una centralidad incuestionable en los procesos de producción.  Este es un capitalismo intensivo que explota las capacidades creativas, afectivas y relacionales de las personas. Los procesos de producción, el modelo de la empresa,  la norma del consumo y la naturaleza del trabajo, se modifican radicalmente. Ahora la producción del conocimiento y la gestión del conocimiento devienen en procesos centrales.
Desde la perspectiva del capitalismo cognitivo, se redefine el conocimiento, así como los procesos de su producción, se revaloriza a los trabajadores inmateriales, y se problematiza su dificultad de encajar en  los espacios mercantiles convencionales. Los procesos de elaboración de los productos y los servicios resultan de la interacción entre distintas actividades de múltiples categorías de trabajadores inmateriales. La producción requiere de la interacción entre las posibilidades de las tecnologías y la captura de las percepciones, valoraciones y usos de las distintas personas que son requeridas desde procedimientos y fuentes múltiples.
De este modo, el sistema termina por reapropiarse de la vida y no sólo del trabajo. El lema de “poner toda la vida a trabajar” sintetiza el significado de la producción inmaterial y el capitalismo cognitivo. Se trata de capturar la vida para la producción mercantil. Los usos de los productos, las prácticas sociales múltiples, las significaciones, las valoraciones, los modos de vida, las formas de comunicación, las experiencias de habitar los espacios, las movilidades, la sexualidad, las relaciones convivenciales, incluso las imaginaciones. La institución central de la publicidad muestra la expansión del capitalismo cognitivo en su reconquista de la vida para la producción.
El capitalismo cognitivo y la producción inmaterial implican una nueva norma de empresa y una nueva forma de trabajo, en la que la autoorganización, así como la relación entre lo individual y colectivo,  adquiere una importancia fundamental. Su reverso es la precarización generalizada de los trabajadores inmateriales. Además, la conducción de los mismos se ejecuta según nuevos métodos, muy diferentes que los prevalentes en el capitalismo anterior. La gerencia se configura como la institución central según un modelo molecular (7).
La relación entre capitalismo cognitivo y la educación es fundamental. El sistema educativo, y, en particular la universidad, es remodelada drásticamente para establecer las coherencias necesarias con la producción inmaterial. Las instituciones educativas y académicas tienen que ser reconvertidas, para adecuarse a las realidades de la nueva economía y su sistema de congruencias, así como a los moldes organizacionales derivados del neoliberalismo. En la gran mutación global, la educación deja de ser un sector dotado de autonomía para adoptar un nuevo sistema de finalidades, métodos, supuestos y sentidos.

CONVERGENCIAS

Las tres perspectivas que se han considerado hasta aquí convergen como los principales factores de la transformación neoliberal de la universidad: la gestión, que asegura la integración de esta en el conjunto de la nueva economía; la nueva gubernamentalidad, imprescindible para gobernar eficazmente a los sujetos presentes en este campo, y la adecuación a los imperativos derivados de la producción inmaterial. En todos los casos la evaluación desempeña un papel fundamental al servicio de la gran transformación en curso.
El paradigma del capitalismo cognitivo implica la redefinición de la institución, en tanto que productora de conocimiento para un mercado en rápida  expansión. De este modo, la investigación deviene en la finalidad operativa principal de la institución universitaria, y el conocimiento obtenido se valora en función de su utilidad para los clientes externos. Así se produce la asignación de valor a los productos resultantes de la investigación, así como a las titulaciones y productos docentes, que se inscriben en un nuevo mercado global de productores y consumidores de conocimiento (8). Como tal mercado, su lógica radica en la diferenciación y la renovación de los productos. Este resulta de la comparación, y, por ende, de la posición ocupada en el ranking. Así se produce la activación de la competencia en la búsqueda incesante de obtener una mejora relativa en la jerarquía resultante.
El mercado de los productos universitarios, de las publicaciones, las patentes, los servicios de asesoría, los informes expertos, las titulaciones, los postgrados, los cursos expertos y otros productos, moviliza una comunidad de profesores e investigadores de todas las categorías, becarios, estudiantes y otras especies cognitivas diversas, que es estimulada a desarrollar carreras profesionales en el conglomerado de centros que componen el nuevo mercado, cuyas posiciones siempre se encuentran en espera de la próxima evaluación, que renueva el ranking, de modo que atrae subvenciones, ayudas y flujos de consumidores.
La movilidad es el elemento determinante de tan emergente y formidable mercado. La aspiración a ser incluido en las titulaciones altas del ranking académico, genera diásporas de aspirantes al éxito. De este modo se fragmenta a los estudiantes, que se diseminan en sus múltiples trayectorias, disolviéndose así como un colectivo social. Cada uno construye su propio currículo realizando su itinerario singular en el laberinto de instituciones, titulaciones y ayudas. Así se precarizan las relaciones existentes entre los habitantes de este mundo en circulación perpetua.
La precarización es la condición más determinante para la configuración del capitalismo cognitivo. La educación deviene en el laboratorio de experimentación de la precariedad. La ingeniería de las becas y las ayudas, los contratos por proyectos, las contrataciones indirectas, los profesores ayudantes y asociados, que tienen que acreditar su creatividad para cumplir con los imperativos de la sobrecarga de la docencia, combinados con la acumulación de su capital académico, y, también,  las actividades realizadas como  “socios” en el proceso de elaboración del producto, pero con exclusión de los beneficios de los resultados, que en otros ámbitos se denomina “trabajo en negro”. Así se experimenta su propio futuro  en las empresas postfordistas. La educación en sus últimos ciclos significa un ensayo de la vida del trabajador cognitivo, en el que la línea de separación entre el trabajo y la vida personal se difumina.
La gubernamentalidad neoliberal es el modo de gestión de la masa de estudiantes y docentes buscadores de su capitalización personal para competir por el acceso al mercado  profesional. El sistema universitario global muestra las medidas de sus valores a los aspirantes. Así se constituye en una maquinaria de producción de méritos. Los aspirantes tienen que obtener y acumular sus méritos en el curso de su trayectoria. Así se cumple el precepto de que el sujeto tiene que autoproducirse, así como realizar un esfuerzo permanente para acreditar sus méritos y competencias en la puja con sus iguales.
La gubernamentalidad neoliberal es una maquinaria poderosa de producción de subjetividades adecuadas para la reproducción del sistema universitario (9). El valor supremo del éxito se alcanza mediante la innovación, creatividad, movilización y capacidad de emprendimiento de cada sujeto. La implicación y la motivación de cada cual se deriva de su propia persona. En estos procesos, tanto la evaluación como las ideologías de la calidad y la excelencia desempeñan un papel esencial. Los individuos subjetivados en estas instituciones, generan una predisposición favorable a aceptar los controles, las pruebas y los resultados, para volver a empezar en el camino hacia el siguiente episodio de evaluación.
Todas estas transformaciones se sintetizan en la institución de la gestión, que asume la tarea de instaurar un nuevo orden organizativo desrregulado, en donde impere la producción de méritos,  de modo que cada persona, centro, titulación u otra unidad mejore su productividad y eficiencia, de modo que se incremente la productividad total y el valor económico de los productos, contribuyendo así al crecimiento de la nueva economía, concebida sobre las sinergias entre las antiguas áreas sectoriales.

 RECONVERSIÓN EDUCATIVA

Desde las tres perspectivas enunciadas, se puede constatar que la evaluación es una tecnología primordial para la lógica del nuevo poder emergente, que sintetiza la nueva institución-gestión. Esta conduce a los docentes y a los estudiantes mediante la competencia permanente entre todos, que se ejecuta mediante procesos de asignación de valor a los productos y la cuantificación de los méritos. De este modo, cada unidad organizativa o cada sujeto se constituye, siempre provisionalmente, mediante indicadores. Después se configura un espacio público donde se hace visible los resultados de la competición.
Pero la evaluación, no sólo es una pieza central en el dispositivo de la educación y la universidad neoliberal. Además, desempeña un papel decisivo en el proceso de transformación de las antiguas instituciones académicas. La autonomía de los actores educativos, desde los profesores a los centros, departamentos o titulaciones, es el obstáculo principal de las reformas neoliberales. Para remover esta autonomía y someter a estos poderes autónomos, se ha establecido una confrontación muy intensa, aunque escasamente perceptible, en el que el arma más importante de los reformadores ha sido la modificación de las reglas que generan el poder en todo el campo educativo.
En este proceso de sometimiento de los poderes académicos, se ha desarrollado una estrategia múltiple y escalonada. Sus elementos más importantes han sido las actuaciones de las instituciones regionales europeas del sistema-mundo; la acción legislativa gubernamental; la batalla del conocimiento, que ha utilizado saberes expertos para recomponer el entorno de modo sesgado y favorable a la reforma; la financiación desde los poderes económicos; la movilización del poder mediático, y, la utilización intensiva de la evaluación en todos los niveles, ejecutada por una red de agencias externas constituidas para tal fin.
El nuevo estado postfordista y neoliberal deviene en un poder cuya base es la auditoría. Así se configura un nuevo orden fundado en los números y magnitudes que producen las agencias de evaluación, constituidas como prótesis organizativas. Estas son organizaciones sobre las que no existe control alguno, como antaño las instituciones académicas. De este modo constituyen un espacio social opaco, misterioso e inaccesible a miradas externas, pero ensamblado con los poderes estatales y mediáticos para ejercer una presión e influencia determinante en las políticas públicas y las decisiones. Las agencias representan la esencia del nuevo poder en el capitalismo global neoliberal (10).
La concertación entre todos los elementos conforma una maquinaria institucional en la que la institución-gestión desempeña un papel fundamental en la reconversión de la educación y de la universidad. Ball (11) ha mostrado los mecanismos de esta institución en la reconversión de los docentes. Estos son conducidos por los gestores, que movilizan un poder derivado de la evaluación. Esta herramienta tiene un impacto decisivo en los procesos de desprofesionalización docente, así como en su reprofesionalización en las coordenadas de la nueva economía y sus instituciones reguladoras.
La gestión instituye un nuevo orden organizacional en las instituciones educativas. Así las reinserta en un orden global, que genera exigencias a todas las esferas sociales. El proceso de reconversión se encuentra en tránsito, removiendo las resistencias corporativas que se encuentra a cada paso. Pero estas son minimizadas mediante la acción concertada transversal en el campo social global, que empuja en la dirección de las finalidades de las reformas neoliberales (12). Las fuerzas externas comparecen como el dispositivo de agencias expertas que se sobreponen a los intereses de los grupos académicos, en proceso de desprofesionalización.

LA SAGRADA INSTITUCIÓN DE LA EVALUACIÓN

La gestión  y la evaluación son las nuevas instituciones fundamentales para asegurar la reconversión de las viejas instituciones educativas y asegurar el avance en la dirección de una sociedad neoliberal avanzada. La principal función que desempeñan radica en la producción de la subjetividad. Así, el sistema de supuestos y sentidos de los que son portadoras, erosiona y subvierte los imaginarios educativos y académicos convencionales. La subjetivación de los docentes y de los estudiantes, es la condición necesaria para tal transformación.
La forma de operar de la maquinaria institucional neoliberal, es,  mediante la acción concertada de las instituciones políticas con las agencias expertas, primero la programación del entorno, de la que resultan posibles cursos de acción con niveles de sanciones y recompensas determinados. Cada sujeto o unidad debe seleccionar la opción más adecuada a sus recursos y obrar en consecuencia. La segunda parte corresponde a la institución-gestión, que opera como una instancia apostólica de conducción. Se ocupa de gestionar la relación personal, principalmente con los rezagados o quienes presentan más dificultades.
Así emerge un nuevo tipo de poder que se asienta sobre la preponderancia de los sujetos evaluados. La evaluación se conforma como una herramienta para la producción de sujetos fragilizados. En todos los entornos organizacionales donde se instaura se multiplican los malestares debido a sus efectos sobre la subjetividad de los sujetos sometidos a la evaluación permanente (13).
Pero la evaluación  es también una herramienta al servicio de la micropolítica, practicada por la institución-gestión, que remodela los campos organizacionales en donde se hace presente. La individuación tan rigurosa que instituye, implica el debilitamiento de las relaciones horizontales entre las personas. Pero, además, debilita a los grupos de interés, en tanto que de su operatoria se deriva la fragmentación. La gestión y la evaluación son una verdadera máquina de cortar grupos y colectivos. Así contribuyen a crear un orden colectivo en el que el tejido social y las agrupaciones sociales se debilitan.
BIBLIOGRAFÍA
(1) Harvey, D. (2007) Breve historia del neoliberalismo. Madrid: Akal.
(2) Foucault, M. (2007) El nacimiento de la biopolítica. Curso del Collège de France (1978-1979).Madrid: Akal.
(3) Foucault, M. (2008) Seguridad, territorio, población. Curso del Collège de Francia (1977-1978). Madrid: Akal.
(4) Castells, M. (1997) La era de la información: economía, sociedad y cultura. 3 vols. Madrid: Alianza Editorial.
(5) Moulier Boutang, Y.(2007) Le capitalisme cognitif: Le nouvelle grande transfiormation. París: ed. Ámsterdam.
(6) Fumagalli, A.(2010) Bioeconomía y capitalismo cognitivo. Hacia un nuevo paradigma de acumulación.  Madrid: Traficantes de sueños.
(7) Gaulejac, V. (2005) La societé malade de la gestion: Idéologie gestionnaire, povoir managerial et harcèlement social París: Ed. Du Seuil.
(8) Montenegro, M. y Pujol, J. (2013). La fábrica de conocimientos: in/corporación del capitalismo cognitivo en el contexto universitario. Athenea Digital ¡3 (1) 139-154. Disponible en http://psicologiasocial.uab.es/athenea/indexphp/atheneaDigital/article/view/1031-Montenegro
(9) Amigot Leache, Patricia, Martínez Sordoni, Laureano. Gubernamentalidad neoliberal, subjetividad y transformación de la universidad. La evaluación del profesorado como técnica de normalizaciónAthenea Digital [en linea] 2013, 13 (Marzo-Sin mes) : [Fecha de consulta: 18 de diciembre de 2013] Disponible en: ISSN 1578-8946
(10)                   Gleadle,P., Cornelius, N.y Pezet, E. (2008) “Enterprising Selves: Now Governmentality Meets Agency” Organization 15 (3).
(11)                   Ball, S.J. (1993) La gestión como tecnología moral. Un análisis ludista.. En Ball, S.J (Compilador) Foucault y la educación. Disciplina y saber. Madrid: Morata.
(12)                   Irigoyen, J. (2011) La refundación de la evaluación. Laberinto 33.35-44.
(13)                   Miller, J. A. y Milner, J.C  (2004) ¿Desea usted ser evaluado? Málaga: Miguel Gómez

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2 comentarios:

Silvia dijo...

Siempre serás nuestro Federico Luppi en Lugares Comunes. Pues con entradas como éstas (y tus magníficas clases) despiertas en nosotros el dolor de la lucidez.

Me ha dolido especialmente esta parte:
"La movilidad es el elemento determinante de tan emergente y formidable mercado. La aspiración a ser incluido en las titulaciones altas del ranking académico, genera diásporas de aspirantes al éxito. De este modo se fragmenta a los estudiantes, que se diseminan en sus múltiples trayectorias, disolviéndose así como un colectivo social. Cada uno construye su propio currículo realizando su itinerario singular en el laberinto de instituciones, titulaciones y ayudas. Así se precarizan las relaciones existentes entre los habitantes de este mundo en circulación perpetua."

Un abrazo que traspase las distancias que nos impone el neoliberalismo.

Silvia

juan irigoyensánchez-robles dijo...

Querida Silvia
Muchas gracias por el comentario, más procediendo de una persona tan especial como tú. Es un privilegio para mí que sigas leyendo el blog después de tu licencia.
Un abrazo igual