martes, 15 de enero de 2019

EL RETORNO DE CARLOS CANO EN DIFERIDO


Oigo las voces lejanas inevitables de las radios y televisiones, que consiguen colarse en mi intimidad entre los resquicios de mis defensas personales, levantadas para amortiguar el impacto de la conversación mediática ubicua e interminable. Dicen que hoy es un día histórico para Andalucía, en tanto que se va a cumplir el sagrado precepto del relevo en el gobierno regional tras tantos años de eso que los nuevos expertos politólogos llaman monocolor.

Este acontecimiento despierta en mí sensaciones ambivalentes. He vivido tantos años allí, que el acontecer de la era del pesoe forma parte de mi propio paisaje biográfico. Se puede afirmar que esta larga etapa tiene lugar mediante una inversión que privilegia el tiempo pasado con respecto al presente. El esplendor de los primeros años deviene en un declive sostenido inexorablemente, que conforma un deterioro acumulativo que acaece fatalmente. Esta es la regla de oro de esta época, hoy peor que ayer pero mejor que mañana.

Me invade un sentimiento de alivio por el naufragio del entramado del dispositivo de poder partidario del pesoe, que en este blog definí como el magma. “La clase dirigente española se encuentra presente en los distintos órganos de gobierno a de todos los niveles, pero, también en las cúpulas de las administraciones, empresas públicas y organismos gubernamentales. En todo este entramado organizativo, la clase dirigente conforma lo que me gusta denominar como magma. Este sería un fluido denso que invade el  medio interorganizativo. El magma crea un suelo sobre el que se asienta cualquier proyecto nuevo. Este es un medio viscoso y pantanoso, que interfiere  las iniciativas y genera condiciones adversas que obstaculizan su desarrollo. Así, los proyectos innovadores se encuentran en un territorio blando, que impone un movimiento lento, agotando los impulsos al cambio. Nadie puede librarse de él. El magma, es así, el magma directivo que dificulta los proyectos, que tienen que adaptarse a las condiciones que impone, dilapidando las fuerzas que los sustentan en tareas de mantenimiento requeridas por ese duro medio. Se trata de una forma local de burocracia devastadora que cerca a la inteligencia”.

Pero, al mismo tiempo, no puedo evitar un sentimiento de contrariedad, en tanto que el final de esta época remite a su mismo comienzo, en tanto que el relevo tiene lugar mediante la restauración de la derecha convencional, que en esta tierra adquiere la condición de inverosímil en torno a la imagen de “gachós trajeados”. La derecha andaluza es como aquellos novios del cine de Berlanga, que el largo y tedioso noviazgo los ha desgastado fatídicamente, convirtiendo el desenlace matrimonial en un acto degradado y rebajado.

Por eso viene a mi recuerdo inevitablemente Carlos Cano, cuya obra ilustra acerca de la circularidad histórica de este proceso. Se trata de un extraño retorno al origen, que la galería de personajes que pueblan los partidos de la mayoría que hoy se constituye, ilustra con una elocuencia encomiable. Los líderes de la derecha andaluza se liberan de su perfil humano para constituirse en estereotipos perfectos. Me impresiona el nuevo presidente, acerca del cual dudé de su verosimilitud. Parece un robot fabricado para el consumo simbólico de sus públicos votantes.

La constitución misma del gobierno ha sido pactada con un protagonismo impúdico de los líderes nacionales, siendo ubicada en Madrid. Las imágenes de la firma final, muestran la tutela de estos sobre los líderes regionales en un conjunto de imágenes y retóricas de una elocuencia obscena. El imaginario de “Las Sevillanas de Chamberí” ha convocado a mi memoria inevitablemente. El fondo de guitarras y el replique de palillos que escolta a la tierra que sigue cantando sus penas, adquiere una verosimilitud incuestionable el día de hoy. Los magistrados, banqueros, diputados y señoritos de postín, en la versión low cost de 2019, va a protagonizar el espectáculo de la sesión de hoy, que es una escenificación de cómo luce y reluce ¡viva Madrid¡ a bailar sevillanas de Chamberí y a correrse una juerga en la feria de  abril.

Así, un acontecimiento que sanciona el relevo en el gobierno en la necesitada Andalucía deviene en una inquietante versión de Al compás del pasodoble, cantando por tierra extraña, la pandereta de España, buscaba su salvación. Así, tras casi cuarenta años de sueño se disuelve la premonición de Carlos Cano: Pero un día de febrero, verdiblanca, la alegría, el alma de Andalucía de pronto se levantó. Y mandó parar la juerga, con acuse de recibo, cá mochuelo pá su olivo que aquí se acabó el carbón. El fulgor de los primeros tiempos se disuelve gradualmente para neutralizar su significación. Así se crean las condiciones de su reemplazo por una versión portadora de varios rasgos esenciales del pasado.

En una canción premonitoria, La metamorfosis, Cano advierte acerca del proceso en curso iniciado tras la algarabía fundacional de la autonomía. Hoy puede leerse desde otros contextos
¿Dónde va ese muchacho con el triunfo en la cara
subiendo como un gamo la invisible montaña?
¿Qué gloria se reparte?
¿Qué será lo que dan que hace perder el culo?
Señor, ¡qué barbaridad!
¿Y ese chico de barba?
De todo se ha olvidado,
tiró por la ventana los sueños del pasado.
El mismo que decía:
¡compañero a luchar!
en la gastronomía encontró su, ideal.
¿Qué queda de aquel tiempo?
¿Qué fue de la ilusión?
¿Dónde está la esperanza de nuestra generación?
Entera a su servicio.
No hay problema zeñó,
para lo que usted guste,
dispuesta, en posición.
Tiempo de los enanos, de los liliputienses,
de títeres, caretas, de horteras y parientes,
de la metamorfosis y la mediocridad
que de birlibirloque te saca una autoridad

Esta tarde me situaré frente a la pantalla  y silenciaré el sonido para escuchar las canciones de Carlos cano. Las imágenes activarán mis recuerdos entremezclando el antes y durante, e imaginando el después. Vivo un tiempo que revaloriza inquietantemente el revival y el diferido








1 comentario:

  1. Como siempre, gracias por sus estimulantes comentarios.
    Creo que le imitaré, y repasaré con nostalgia las canciones de mi admirado y añorado Carlos Cano.
    Un cordial saludo, y mantendremos la esperanza.

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